Ahora lo que quiero es tener más caja
El correntino no habla de dinero, sino de musculatura. El mejor jugador del Torneo Apertura quiere mejorar su punto, justamente, más flaco: el físico. "Ya van a ver cómo voy a quedar. No me van a conocer", asegura. "Quiero seguir en Racing, llevarlo lo más alto posible y pasar el mal momento que estamos sufriendo", se ilusiona el uno.
Allá, a unos 50 metros de la puerta del vestuario, su figura desgarbada aparece solitaria tras el almuerzo en La Casa de Racing, la pensión de las Inferiores donde el plantel profesional descansó los últimos días entre turno y turno. Sus compañeros ya están prestos para la siesta, pero él cumple con el compromiso contraído: el ida y vuelta con Olé. Extiende su larga mano, saluda a este cronista y se dispone a sentarse en una escalera del acceso a la popular del Cilindro para dialogar. Le cuesta más enfrentar a un grabador que descolgar la pelota de un ángulo. Inquieto, mueve sus enormes manos sin cesar. Esas que, sumadas a unos reflejos impecables y a una gran personalidad para adueñarse del arco de Racing, lo llevaron a ser el mejor jugador del Torneo Apertura según los puntajes de este diario.
—¿Estabas al tanto de que fuiste el mejor promedio Olé del torneo?
—Mi familia me comentó algo. Yo estaba de vacaciones, dedicado a mis parientes, alejado de cualquier tipo de información. Un día me llamó mi cuñado, que siempre está mirando mis estadísticas, y me contó lo que estaba sucediendo. Me pone muy contento, me halaga y motiva. Sabía que sería difícil para mí venir al fútbol argentino, pero por suerte en lo personal me salieron bastante bien las cosas. Ahora estoy con muchas ganas de hacer una buena pretemporada para tratar de que Racing llegue a lo más alto posible. Se viene un año complicado para nosotros y ojalá que nos vaya bien en lo grupal para ser protagonistas. Es lo que queremos.
—¿Lo que hiciste superó tus expectativas?
—No, porque yo venía de jugar muy bien en la Libertadores y en el torneo paraguayo con Cerro Porteño. Estaba muy tranquilo en ese sentido. Lo que no imaginaba era recibir tan rápido el cariño de la gente de Racing, me metí rápido en los hinchas. Siento un cariño que me parece mucho. Para un jugador es muy bueno que la gente le trate bien. Quiero darles cada día más a los hinchas y, por supuesto, a Racing.
¿Se hace difícil atajar en este club?
—Bastante. Porque la gente te hace sentir la presión. Es muy exigente, nos pide el máximo porque estamos en un club grande y con mucha historia. Yo escuché a varios que han dicho lo mismo. Y es verdad. Encima me tocó llegar en un momento muy difícil después de lo que me pasó con River (NdeR: se fue al Millo tras entrenarse 15 días en la Academia y luego volvió). Pero tuve la suerte de empezar muy bien en el debut.
—¿Ya te sentís un poco referente del grupo?
—Hace cinco meses que estoy acá y es muy temprano para pensar en eso. Yo tengo que seguir demostrando cada día más. Si todos pensamos así, la gente nos irá valorando.
—Que hayas sido figura es un claro indicador de que al equipo le llegaron mucho.
—Y bueno, a veces por las circunstancias de los partidos nos crearon mucho peligro. Pero bueno, para eso estamos nosotros, los arqueros. Tenemos que estar preparados para cuando los rivales se nos vienen encima. Y responder.
—¿Cuál fue tu mejor arma en el torneo?
—Lo que más me gustó fue que mantuve una regularidad, algo muy difícil de conseguir. Eso fue clave para que hiciera un buen campeonato. También demostré personalidad. Y desde el día de mi debut, cuando tuve que jugar justo contra River. En este puesto hay que tener mucha personalidad. Por suerte pude demostrar que la tengo.
—Hasta hace poco en el país nadie te registraba.
—Cuando llegué nadie me conocía y pude pasar el desafío de demostrar por qué Gustavo (Costas) me trajo a Racing. Tenía un compromiso de cumplirle porque apostó por mí cuando nadie sabía quién era yo.
—¿Costas ahora te pidió para Olimpia?
—No. No tuve ninguna oferta. Conmigo no habló nadie. En las vacaciones no estuve atento a nada. Me desenchufé por completo. Como te dije, me dediqué mucho a mi familia. Igual, yo quiero seguir en Racing, llevarlo lo más alto posible y pasar el mal momento que estamos sufriendo. Por eso me quedé. Hay que darle alegrías a la gente, que es muy sufrida.
Tiembla Stallone. Hilario fue el mejor, pero no se conforma con lo hecho. Perfeccionista, el correntino quiere seguir mejorando. Y su punto flaco, justamente, es un físico esmirriado: 1,92 metro de altura y 84 kilos. "Gustavo (Piñero, el entrenador de arqueros), me diagramó un trabajo especial para que hiciera durante las vacaciones para tener más musculatura. Me entrené bastante en ese sentido. Uno vive de su cuerpo y por eso tengo que tratar de escuchar los consejos que me dan".
—¿Se viene un Hilario más corpulento?
—Je. Siempre tuve este físico, pero sabemos que el fútbol de hoy requiere un buen físico. Estoy trabajando sobre eso. Me cuesta un poco porque no estoy acostumbrado, pero hago ejercicios de pesas. Con una mayor musculatura tal vez pierda algo de agilidad, pero igual la necesito porque es una obligación. El sueño de uno es salir a Europa. Y como allá se fijan mucho en la imagen, debo mejorarla. No queda otra.
—¿Sobre qué parte de tu cuerpo hacés hincapié?
—En la parte de arriba, porque ahora lo que quiero es tener más caja. También tengo que sacar más brazos. De a poco me voy sintiendo cada vez mejor. En la pretemporada también seguiremos trabajando.
Coco a la vista. Lejos quedó la confusión de que Navarro era paraguayo. Error comprensible, ya que el arquero realizó casi toda su carrera en ese país. Es más: tiene costumbres guaraníes y se le escapan algunas expresiones. Su esposa es de allá y disfrutó de las vacaciones en el vecino país. Pero su origen argentino lo habilita para soñar con la Selección Argentina. Aunque, medido como en todo, no quiere ilusionarse de más. "Yo solamente estoy metido en Racing. Todo lo que venga después será bienvenido, pero uno debe rendir en su equipo", dice.
—Y vos rendiste.
—Sí, por suerte fue así. No puedo negar que la ilusión está. Y uno debe estar preparado para todo.
—¿Podés compenetrarte sólo en el trabajo cuando hay deudas?
—Yo no estaba acostumbrado a esto, aunque cuando vine sabía que Racing estaba pasando un momento muy difícil en lo económico. Uno trata de concentrarse en el laburo, pero a veces no se puede porque uno vive de su salario y debe mantener una familia. Nosotros vivimos como todo ser humano, con la necesidad de ganar dinero. Ojalá que en este año pensemos sólo en jugar y no en problemas económicos.
Es la despedida. Hilario ya está más suelto, aunque sus manos no dejaron de moverse ni por un instante. Y termina con una humorada. "Ya van a ver cómo voy a crecer en la parte física. No me van a conocer, ja".





