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Albil, el arquero batero que respalda la gran esperanza

Hoy, a los 30 años, es el dueño del arco de Estudiantes. Dice que goza al máximo la experiencia de jugar este torneo. Y cuenta la historia de su banda, Los Talibanes.

Posiblemente aquí, donde el islam es la religión de estos hombres con turbantes, su grupo causaría furor. Los Talibanes es la banda de este batero de 30 años que ya tiene dos temas grabados y varios recitales en su haber. Tiene ribetes musicales de los Redondos, La Renga y Las Pelotas. Pero no, amigo lector. No está  leyendo el Suplemento Sí! No se confundió de página. El que toca en clubes y bares es Damián Albil, el arquero de Estudiantes, cuyas manos tienen la responsabilidad de custodiar el gran sueño.
 
"Empecé con la batería hace cinco años. Me gusta llevar el ritmo", dice El Loco y quizá por ese apodo se entienda por qué un día, casi sin pensarlo, compró ese instrumento que lo relaja. Pero, claro, ahora anda en otro rock and roll este sagitariano que cumplió años en pleno vuelo, hace cinco días. La meta es la misma que tuvo Alberto Poletti, el legendario número uno pincha, hace cuarenta y un años en Manchester. Otro Loco, igual que Albil, que va por ese idéntico sueño en la curiosa Abu Dhabi.
 
"Estoy gozando al máximo esta experiencia. Jugar un torneo de la jerarquía del Mundial de Clubes es algo único", cuenta el dueño del arco. Y hay que subrayarlo. Porque gran parte de su vida como futbolista estuvo en el banco y no bajo los tres palos. Lo sufrió en Independiente, su cuna, cuando Américo Gallego le dio la chance tras el título de 2002, en lugar de Leo Díaz. Pero un año después, José Pastoriza trajo a Navarro Montoya. "Y otra vez la tuve que pelear de atrás", reflexiona. Pero no quiere hablar de Agustín Orion, el colega que llega de San Lorenzo para ocupar su lugar. "Sólo tengo puesta la cabeza en el partido con los coreanos", contesta políticamente.
 
-¿Por qué no se te dio antes la chance de ser titular?
 
-El puesto del arquero es así. Uno tiene claro que el que arranca atajando generalmente no sale. Mariano (Andújar) es un monstruo y por algo juega en la Selección.
 
-¿Cómo asumiste este desafío de reemplazarlo?
 
-Muy bien. Ocupar el lugar que dejó Mariano era una responsabilidad muy grande. Trabajé mucho para poder tener esta oportunidad. Por suerte se me dio. Y estoy contento de estar acá y con el nivel que mostré en todo el torneo.
 
-¿Costó combatir los prejuicios?
 
-Yo sé que rindo examen partido a partido, que me miran más y que me costó mucho tener la continuidad. Pero ahora lo estoy disfrutando a pleno.
 
-Primero está Pohang Steelers, ¿pero no te imaginás atajándole una pelota a Messi o a Henry?
 
-En el barrio, los amigos y la familia me hablan de ese partido. Pero primero hay que ganarle a los coreanos. Sería una pena que las cosas nos salgan mal por desconcentrarnos. Después, ya podremos pensar en Barcelona.
 
Lo tiene claro el arquero batero. 


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