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Andrada y Rey sostienen el sueño desde el arco

Andrada y Rey sostienen el sueño desde el arco

El titular tiene a Chilavert como ídolo. Y el pibe de River habla de su apoyo en los momentos duros.


DE ARCO A ARCO. REY Y ANDRADA, LOS ARQUEROS DE LA SELECCIÓN QUE BUSCA PASAJE AL MUNDIAL Y A LOS JUEGOS.

Solo, casi sin moverse de esa cárcel formada por tres palos, condenado a ver el partido de lejos a la espera de su fusilamiento, culpable como ninguna otra posición ante el mínimo error. Así de solitario es el puesto de arquero. Aunque acá, en una Arequipa en la que la lluvia no cesa desde hace tres días, Esteban Andrada y Rodrigo Rey, custodios del arco argentino, conformaron una sociedad que hace más llevaderas las penurias del puesto.

"Hace rato que nos conocemos, tres años que pasaron desde que empezamos en el Sub 18. Siempre fuimos nosotros dos. Charlamos mucho y analizamos movimientos", reconoce Rey. Devuelve gentilezas Andrada: "Rodrigo es un gran compañero, cuando le toca yo estoy muy pendiente. Nos apoyamos desde la entrada en calor".

Oriundo de San Martín, Mendoza, Andrada comenzó jugando en las inferiores del club homónimo. "Primero me probé en Banfield, me querían dejar en la liga y ya tenía 14 años, así que no me quedé. Después fui a Independiente, había pasado la prueba pero el club no se puso de acuerdo con San Martín. Hasta que de la mano de Luciano Nicotra (ex defensor de Ferro) llegué a Lanús y ahí arranqué", rememora el arquero titular, quien además revela su idilio: " De pibe me encantaba Chilavert, por su personalidad.

Lo seguía mucho y era hincha de Vélez por él. Igual, ojo, no me van a ver pateando tiros libres por ahora (risas)".

Además de la admiración por el paraguayo, Andrada también reconoce a Enzo Noce, uno de sus formadores en las inferiores de Lanús. "Nos ayuda mucho a crecer. Es un gran arquero que te aconseja y tiene experiencia", afirma el dueño de unos impresionantes 193 centímetros de altura. Apenas uno menos tiene Rey, quien necesitó menos pruebas para arribar a su actual club: "Soy de Las Parejas, Santa Fe. Empecé a jugar en el Club Argentino. A los 13 me vio River, estuve a prueba y me quedé allá. Estoy desde la novena, ya son siete años en el club".

Las dos historias originadas en latitudes diferentes confluyeron en este presente arequipeño. "Ganar el grupo era el primer objetivo. Ahora viene lo mas difícil: terminar entre los dos primeros", cuenta Andrada. Regular durante lo que va del torneo, su única falla terminó en el gol del empate ante Venezuela: " Terminé con mucha bronca, porque venía haciendo bien las cosas.

Pero no me quedo lamentando el error y sigo adelante", agrega el mendocino.

Precisamente en esos momentos difíciles es clave el acompañamiento de Rey: "Después del partido de Venezuela hubo que remarla un poco. Cuando pasan esas cosas feas uno trata de que primero pase la bronca, se ponga medio frío y, después sí, charlamos y analizamos bien las cosas. De hecho contra Chile, la rompió".

En efecto, aquel sinsabor parece haber quedado en el olvido para Andrada, quien el último miércoles cumplió  20 años y tuvo la alegría de festejarlo con todo el plantel. " Pedí un sólo deseo: salir campeón en el Sudamericano.

Así ya estaríamos adentro del Mundial y de los Juegos Olímpicos". Más allá de la buena onda que trajo el natalicio y la semana de descanso, los arqueros saben que no pueden relajarse: "Estuvimos viendo a los rivales. ¿Brasil? Sabemos lo que es, cómo juega. Hay que estar cerca de los delanteros que son muy rápidos.

Ahora empieza el verdadero torneo ", sentencia Andrada.

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