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Arco cerrado

Arco cerrado

Sumó su segundo partido al hilo sin goles en contra, el primero del torneo en casa, y recibió una ovación de los hinchas.


CON SEGURIDAD. MANOS FIRMES PARA DETENER LA PELOTA. EL ARQUERO NO TUVO MUCHO TRABAJO PERO RESPONDIÓ CON SOBRIEDAD CUANDO LO BUSCARON.

Tenía una deuda Javier García. No era la prioridad cumplirla justo ayer, lógicamente, en la tarde donde el objetivo era ganar por la diferencia que fuera para retomar la punta del torneo. Pero si el joven arquero lograba saldar esa cuenta personal, naturalmente, lo otro sería más fácil de conseguir. Y así fue: el pibe mantuvo el arco en cero por primera vez en la Bombonera, en el Apertura, y a Boca entonces le alcanzó con un gol para treparse a la cima del torneo.

Desde que aterrizó en Primera, hace apenas unos meses, en el triunfo ante Lanús (2-1), y sobre todo desde que definitivamente se hizo dueño del arco tras la salida de Mauricio Caranta, a Javier García le costó terminar los partidos con el arco vacío. Justo él, que siempre dice que sufre con cada gol en contra porque siente que su responsabilidad es dejar el marcador visitante en cero, desde que ataja en Primera sólo lo había podido conseguir tres veces. Y sólo una en la Bombonera, en aquel 4-0 por la Copa Sudamericana ante Liga de Quito. Ayer, al final, se sacó el gusto de repetir ante su gente, por el torneo local, y nada menos que en un clásico vital para alimentar el sueño de campeón. Si bien en su arco cerrado, nada menos que ante River y Banfield, por ejemplo, se apoyó esta resurrección de Boca, interiormente se debía un tarde redondita como la ayer en la Bombonera. Así, entonces, pagó el cariño y el apoyo de los hinchas que lo aplaudieron muy fuerte cada vez que se acercó al arco, tanto en el primer tiempo como en el segundo, algo sorprendente para tan pocos partidos en Primera. Y el pibe retribuyó la banca con su sobriedad.

"Uno con los partidos va tomando confianza. Ayuda mucho que el técnico, mis compañeros y la gente me apoyen mucho. Pero lo más importante es que llegamos a la punta". Con el arco cerrado, claro, es mucho más fácil...

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