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Bastaron apenas 20 minutos de Josué Ayala para calmar la ansiedad de Boca y los nervios de Ischia


El centro por izquierda del Chino Luna sólo simulaba ser peligroso por el match point en contra, por ese 0-1 obsequiado, por el cuarto de hora que faltaba para echar por la borda un semestre que sí y sólo sí exigía una vuelta olímpica. Y también porque en el arco, más allá del respaldo viviente de La 12, Josué Ayala hacía su bautismo en un arco tan pesado como conflictivo. Fue de Caranta, fue del lesionado Javi García y, por obra y gracia de una pubialgia, en frío, le tocó al no tan pibito de 19 años. Y vaya si fue peligroso el envío. En el aire de Avellaneda, en la noche, la pelota se le perdió antes de morir en sus manos y ganarse el aplauso unánime, clausura de una angustia colectiva. "La perdí de vista pero sabía que sería como el sol. En algún momento, tenía que volver a aparecer. Además, nunca atajé en una cancha con luz artificial...". La anécdota no sólo pinta la falta de rodaje de Ayala. Con humildad y condiciones también pudo convertirse en campeón ocasional con apenas 20 minutos en Primera...

-Vaya ingreso, Josué...

-Cuando vi que Javi (García) pateó la última tan abajo y se le fue de la cancha, noté que ya no daba más. Yo conocía su lesión, lo que le dolía. Pensá que convivo con él... Y desde ahí mismo me empecé a preparar mental y físicamente.

-¿Piernas temblorosas?

-Con los nervios normales. Aunque me pesó un poco más la situación que el debut en sí. Sé de mis condiciones. Además, Javi, al salir, me pidió que esté tranquilo. Lo vi amargado por lo que le pasó. En el centro de Giménez, el gol de Lazzaro, no pudo reaccionar por la pierna...

-¿La más difícil?

-La primera siempre es la más difícil. Recién ahí agarrás confianza. Estuve tranquilo. Tampoco me exigieron demasiado, ¿no?

Cinco minutos tardó Luna para animársele al arquerito. La bola se elevó. Zafó. Después lo probó Morel, Rusculleda un par de veces. Sin embargo, todas fueron difíciles para el oriundo de Laferrere, que llegó a Boca, vía Maddoni, en Prenovena desde Estrella Italia. Cuarto arquero en Inferiores por ser talla chica, recién en Octava, con Víctor Civarelli, levantó la cabeza. "Salimos campeones y mantuvimos un invicto de un año y medio. La 88 era una gran categoría. Fijate Forlin, Gaitán...", le cuenta a Olé. Y no dejó de pelearla. No podía darse ese lujo. Así, a pesar de los baches, siempre terminó atajando él. Incluso, más allá del affaire de la Quinta... Su rendimiento había bajado. Y mucho. Atajaba caminando en la frontera que separa el amateur del profesional. Había una razón. Bah, dos razones al final: Melina y Javier, sus dos hijitos. Por ellos, para ganarse el mango, se entrenaba por la mañana y después, hasta las 23, manejaba un remise. Por eso, le aumentaron los viáticos. Por eso, también, empezaron a considerarlo más. De hecho, se llevó la medalla por la Sudamericana 08 (no atajó contra Arsenal pero estuvo en la lista de buena fe). Un premio tan grande como haber salvado su vida en la autopista Dellepiane tras haber volcado junto con Migliore...

-Igualmente, no te llegaron a exigir tanto...

-Entré concentrado, enchufado, bien. Preparado por si me tocaba reaccionar. Fuera de la cancha soy un tipo tranquilo pero adentro... Vivo todo a full. Además, siempre es importante que la defensa te ayude. Eran diez leones los que tenía adelante. Pero sí, fue un debut increíble. Una final, el último partido, a un gol de que se caiga todo lo que se hizo en el año. Por eso fue tan especial. Me sentí parte del título. Salir campeón con tantos chicos del club se siente de otra forma. Es algo especial.

-Toda una apuesta...

-En el vestuario me contaron que estuve bien, que transmití seguridad. Ah, y al técnico me lo encontré en el baño. Me dijo que estaba más asustado que yo, que tenía más miedo, je.

No pudo Ayala aguantarse hasta el final, hasta el pitazo de Pezzotta. Se llevó, en el quinto minuto de descuento, una amarilla por demorar. Hizo bien... Merecía un sueño eterno.

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