Caranta
Le dejó el ojo izquierdo hinchado. El arquero respondió muy bien y fue una de las figuras.
Caranta se juega la vida y tapa con la cara el remate de Denis, que hubiera significado el 2-1 en el final del primer tiempo.
Arrancó, como todo Boca, con algunas dudas. En los primeros minutos, los mejores de Independiente, no mostró la misma cara del final. Pero pasó el sofocón y fue importante en la tercera victoria consecutiva. Porque Mauricio Caranta les puso otra vez el cuerpo a los ataques rojos y fue una de las figuras del ganador.
Después del gol tempranero de Denis, el 12 no tuvo mucho trabajo. Debió intervenir en un par de centros o cortar algunos pases pocos precisos. Sin embargo, a los 42 minutos del primer tiempo una mala entrega de Maidana obligó a que entrara en acción: Montenegro habilitó al goleador, quien quedó solo ante Caranta. Ahí, el arquero mostró una de sus virtudes: la rapidez de piernas para salir a atorar al delantero y tapar con la cara lo que era el 2-1 de Independiente. Fue tal el pelotazo que se le sufrió un golpazo en el arco superciliar y fue a casa con el ojo izquierdo cerrado, igualito a un boxeador tras un combate.
En el complemento, Mauricio siempre dio la sensación de seguridad. A los 6, Mareque armó una pared con Díaz y, en la puerta del área grande, le dio de zurda, fuerte y abajo. Pero Caranta ya había dado el paso adelante para achicar y mandó la pelota al córner con la mano derecha. Impecable. A partir de allí, no tuvo mucho trabajo. En desventaja, el Rojo intentó buscar al Tanque Denis por arriba, pero el arquero salió con solvencia y seguridad en cada centro que le tiraron.
Antes del final, tuvo que jugarse la ropa de nuevo. Fue a los 37, cuando Denis bajó un centro desde la izquierda y la pelota cruzó el área. Pero como por atrás entraba solo Montenegro, el arquero salió rápido y despejó con los puños hacia el costado.
Mauricio demostró otra vez por qué fue el mejor arquero del Clausura para Olé. Y esta vez, además, no atajó sólo con sus manos. Cuando fue necesario, también puso la Caranta...





