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Hoy, en Colombia, busca volver a ser...



El paraguayo, con el tradicional tereré. A los 31 años, encontró un arco para olvidar a Boca.


No llegó al año. La crónica bien podría decir que Aldo Bobadilla vino y se fue campeón. Apenas llegó a Boca, se logró la Recopa. Al momento de su despedida, la Libertadores. Pero esos diez días exactos que le faltaron para cumplir con el calendario y ser parte de las finales de la Copa, son el reflejo de su despedida silenciosa, triste, olvidada. El arquero paraguayo se fue antes de la definición contra Gremio y ya no volvió. Casi nadie lo recordó. Se sumó a su seleccionado para jugar la Copa América y, desde ahí, se le perdió el rastro. Sólo se supo que en tan sólo 355 días el club pasó de pagarlo 1.200.000 dólares a rescindirle el contrato. Y pocos saben que hoy juega en Independiente Medellín.

Allí, en Colombia, Bobadilla está buscando rehacer su carrera. Pese a los dos títulos logrados en Boca, no tuvo suerte: primero fue marcado como uno de los culpables del título perdido en el Apertura 06 a manos de Estudiantes (pese a tener un promedio general de 6,26). Y luego, en la Libertadores 07, quedó condenado por la semifinal de ida contra Cúcuta, en el que reemplazó en el segundo tiempo a un lesionado Caranta y fue responsable en un gol de la derrota por 3-1. Jaque mate: nunca más jugó. Sí lo hizo en la Copa América, para Paraguay, pero también se despidió con un mal recuerdo: se fue expulsado en la eliminación contra México.

Hoy, en Medellín, parece haber encontrado un arco para recuperar la confianza perdida. Respaldado por el técnico del equipo Juan José Peláez y por sus compañeros, quienes rápidamente lo adoptaron como referente por su experiencia y trayectoria, Bobadilla es una de las piezas claves del DIM. Desde que está él, el equipo recibió apenas dos goles en cinco partidos y lucha por entrar a la fase final del torneo colombiano.

De todos modos, desde que se llamó a silencio en Boca, cansado por las críticas y acosado por el golpe de aquel partido en Cúcuta, al menos para Argentina se negó a hablar de su su paso por el club. No lo hizo cuando se fue y tampoco en Venezuela, cuando la prensa lo consultó al respecto. Como si fuera una herida que no terminó de cerrarse, su silenzio stampa apenas se rompió una vez en Colombia, aunque con una declaración más bien protocolar. "Mi paso por Boca fue un aprendizaje, lo tomo bien. No guardo ningún rencor. Fue muy lindo jugar en la Bombonera", le contó al diario El Mundo de Medellín.

Fue lo único que se le escuchó en todo este tiempo. En definitiva, de ese arquero que llegó haciendo ruido por eliminar con Libertad a River en la Copa del 06, que en seis meses perdió el puesto (con la llegada de Caranta en el 2007) y que, al fin de cuentas, se fue siendo el malo de una película feliz como la Libertadores (ni siquiera estuvo para recibir la medalla), se supo y se habló muy poco. Hoy, a los 31 años, busca volver a ser. Y bien lejos de Boca...

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