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Diego tiene la verdad del fútbol

JP resalta el apoyo de Maradona: "Que te respalde el mejor jugador de todos los tiempos pero el DT del club no te haga jugar, es raro". La altura, Messi, su estilo y cómo es ver a Dios en el vestuario.


Ese muchacho de 24 años que con un puñado de intervenciones seguras en una goleada a favor demuestra por qué es el arquero de la Selección Argentina, es el mismo que ya hace diez partidos que ve jugar a sus compañeros de la Lazio desde el banco. "Con el tema del pasaporte se estuvo hablando un año de mí y creo que se generó la idea de un arquero invencible. Hice al revés de todos: llegué con toda la fama y ahora estoy en el banco. Creo que ellos se esperaban a un extraterrestre... No sé, soy humano, hago lo mejor posible, pero parece que allá no les alcanza", dice Juan Pablo Carrizo.

-¿Entonces te relegaron por tu gambeta en el 1-4 contra el Cagliari?

-Sí, fue por esa jugada... Si yo me comía 15 goles, hubiera sido más lógico. Pero el técnico y el presidente me explicaron que buscaban protegerme porque no querían que confrontara con la gente. Dijeron que la gambeta cayó mal. Y yo sé que ese día cada vez que sacaba me silbaban y me puteaban por eso. Pero una cosa son los hinchas, es normal... Y otra, los que deciden en el club: me molestó que me hicieran pagar lo de la gambeta, que es parte de mi estilo.

-¿Es así en la Lazio o en todo el fútbol italiano?

-A los arqueros sudamericanos no les fue bien de entrada. A Julio César, el de la selección de Brasil, que para mí hoy es el mejor del mundo, le costó mucho cuando llegó al Inter. Hasta se tuvo que ir a préstamo al Chievo.

-¿Vas a variar el estilo?

-El estilo no lo voy a cambiar. Trataré de ser inteligente y entender los momentos: contra Fiorentina y Torino había hecho lo mismo y me aplaudieron. Claro, estábamos ganando... Es así, cuando ganás, todo lindo; cuando perdés, se buscan culpables.

-Se te nota enojado.

-Es que yo en River ya afronté momentos duros. En Italia me trataron como a un bebé que no puede encarar la situación. Y es raro, porque miro cómo estoy en la Selección y la verdad que no lo entiendo.

-¿Es cierto que le dijiste a Diego que si en junio no atajás vas a pedir ir a otro club para llegar con ritmo al Mundial 2010?

-De mi parte, no voy a bajar los brazos y pelearé en la Lazio. Pero si ellos siguen con la misma idea, yo tengo decidido cambiar de rumbo en junio. Les digo mucho gusto y chau... Que te respalde el mejor jugador de todos los tiempos y que tu entrenador no te haga jugar es raro...

-¿Qué te dice Diego?

-Venir acá es como estar en familia. Diego rompe la pared que hay entre el jugador y el técnico: te puede tirar una frase motivadora, una indicación o un comentario de una película que viste en la habitación. Es como hablar con un padre. Después de Francia me dijo "ahora andá y demostrales a los tanos que están equivocados".

-Se los ve a todos deslumbrados con él.

-Con Diego es como tener a Dios al lado y te brindás más. Te habla de táctica, pero también te motiva un montón. Y si estás bien de la cabeza, al cuerpo lo llevás donde querés. Diego tiene la verdad del fútbol.

-Pasó Venezuela, vienen la altura y Bolivia. ¿Es peor para un arquero?

-Sí, porque además del cansancio, está el tema de la pelota. Te patean de mitad de cancha y la bola se te hace más rápida, se puede desviar porque hay menor resistencia al aire.

-Contra eso está Messi en su mejor momento. ¿En el grupo sienten que éste de Sudáfrica puede ser su Mundial?

-Es lo que deseamos y creemos... Todos tenemos bien claro que nosotros debemos ayudarlo, porque Messi tiene ese plus necesario para lograr el sueño de ganar el Mundial.

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