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El Muro Infernal

El Muro Infernal

Es el mejor arquero del Clausura y el que menos goles recibió este año entre los 32 que disputan la Copa. Mantuvo el arco en cero en el 66% de los partidos. Su promedio de medio gol en contra por encuentro asombra. Disfrútenlo: como mucho, le quedan 21 partidos...


Su generosa contextura física, enmarcada en sus 187 centímetros de altura, no alcanza ni para cubrir un 10% de los casi 18 metros cuadrados que quedan encerrados entre los tres palos. Sin embargo, las matemáticas no van de la mano del fútbol. Siempre se dice que, con una pelota en el medio, dos más dos no es cuatro. Y en este caso, aunque los números marquen lo contrario, el cuerpo de Juan Pablo Carrizo alcanza para tapar todo el arco de River, que encima no es uno cualquiera sino el "más grande del mundo", según otros dos muros históricos.

En este 2008, con un nivel aun más alto que el que mostró hace un año y que motivó a la Lazio a comprar su pase, JP se parece a esas paredes que los participantes del programa de Marley intentan atravesar y no pueden. En este caso, son los rivales los que intentan perforar su arco y no lo logran porque se encuentran con este muro infernal humano. Sólo San Martín de San Juan se dio el gusto en el Clausura, y por duplicado. Fueron los únicos dos goles que recibió el arquero de River en ocho fechas del torneo local. Y si se le suman los cuatro que le hicieron en la Libertadores, totalizan apenas seis tantos en 12 partidos, a un promedio de medio gol cada 90 minutos. Sus estadísticas --más destacadas que las del crecimiento del campo-- son las mejores a nivel local y también internacional, ya que en promedio también supera a los arqueros de los 32 participantes de la Copa. Y en cuanto a rendimiento, para Olé es el mejor cuidapalos del torneo junto con Caranta: ocupa el octavo lugar de los promedios, con 6,63.

Carrizo logró enterrar las fallidas actuaciones del Apertura pasado, cuando al regresar de la frustrada incorporación a la Lazio sufrió goleadas ante Tigre y Argentinos. Con presencia, personalidad, ubicación y manos de acero moldeó esta imagen de invulnerable que hoy demuestra cada vez que se para debajo de los palos. Todas esas condiciones también lo transformaron en uno de los pocos arqueros gana-partidos que quedan en el país (Caranta y Andújar son otros que pueden entrar en ese grupo) y, obviamente, en un indiscutido en Núñez, algo que nunca lograron Costanzo y Lux, las últimas grandes promesas que no consiguieron sostener la curva de crecimiento. En cambio, el futuro de JP parece destinado a acentuar su progreso. Porque en la Lazio lo espera el buzo con el 1 estampado en la espalda, porque Alfio Basile lo sigue de cerca y porque él mismo se siente preparado para ganarle al Pato Abbondanzieri la carrera que terminará en Sudáfrica 2010.

Mañana, en el mismo estadio donde Argentina fue campeón mundial por última vez, Carrizo intentará estirar su excelente racha invicta (el 66% de los partidos que disputó) también en la Libertadores. Al verlo en el arco, los hinchas se sienten tan tranquilos como sus compañeros. Pero al mismo tiempo ya comienzan a extrañarlo. El pasaporte que conseguirá Cristian Ledesma, el argentino que juega en la Lazio, gracias a su cuarto aniversario de casado con una italiana, le permitirá a JP sumarse al equipo romano como extracomunitario a partir de julio. Entonces, si River llega a la final de la Copa, sólo quedarán 21 partidos para disfrutar de su seguridad, sus atajadas y sus lujos. Para él serán 21 partidos en los intentará cumplir con su promesa de dar una vuelta olímpica antes de la despedida.

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