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El corazón partido

El corazón partido

De entrada bajaron silbidos para Carrizo, pero en dos jugadas sobre el final mandó al equipo adelante y terminó mucho mejor su vuelta al Monumental.


Cuando iban 3-2 fue del arco hasta la mitad de la cancha.


Las dos jugadas que hizo antes del gol de la clasificación, cuando se mandó al área brasileña para buscar un córner y cuando salió con la pelota hasta mitad de cancha tras tapar un tiro, sirvieron para que Juan Pablo Carrizo sumara puntos en la tribuna casi sobre el final. Pero la relación había comenzado mal en su primer partido de titular en el Monumental después de cuatro meses: cuando lo nombraron por los altoparlantes, lo aplaudieron fríamente desde la popular y se escucharon silbidos desde la platea.

A los que anoche fueron hasta Núñez, como a los jugadores, no les debe haber caído bien que Passarella haya sacado del puesto a Ojeda sin motivos a la vista y haya elegido a Carrizo después de su vuelta de la Lazio. En sus dos primeras atajadas también hubo chiflidos. Antes era puro amor con el 1. Ahora, a pesar de que la decisión haya salido del DT, se ve que no... Y se la agarraron con él. Nada de "Carrizo, Carriiiizo".

Desde que regresó de Italia y el Kaiser le devolvió la titularidad, a JP le hicieron siete goles en tres partidos (cuatro ante Tigre y tres en la serie con Botafogo). Anoche no tuvo responsabilidad en ninguno: Lúcio Flávio y Dodó definieron bárbaro. Pero, más allá de la victoria, hubo algo diferente en comparación con la última vez que había atajado en el Monumental.

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