El optimista del arco
El Pato aún se ilusiona con un llamado de Diego, analiza a los arqueros de acá y del mundo y le pasa factura al Bambino...
"No pierdo las esperanzas de volver a la Selección", avisó.
Cuenta, el Pato, que la chance le llegó tarde, que recién con 33 años pudo palpar en su cuerpo un sentimiento celeste y blanco. Que Marcelo Bielsa, al fin y al cabo, le dio la primera oportunidad, que Pekerman le dio un Mundial, que Basile lo bancó y que Maradona eligió a... Carrizo. "Tampoco tiene por qué explicarme. Tomó una decisión y listo", dice ahora Roberto Abbondanzieri, cuando le faltan cuatro para cantar los 40. "En este momento tengo que hacer lo mío, seguir para adelante. Vine a un club que me dio muchas cosas y tengo que demostrar que puedo seguir jugando. Si tengo esa mínima chance de estar para integrar un plantel lo voy a hacer. Yo no pierdo las esperanzas de volver a la Selección".
-¿Y la ilusión, Pato?
-Nunca se cierra. Ahí viví cosas muy lindas, incluso jugar un Mundial. Así que no pierdo la esperanza de volver a la Selección.
Con Olé como único testigo, el arquero titular de Boca se relaja. Y es, por momentos, el Pato de Bouquet, ese pueblito de casi 2.000 habitantes, a 192 kilómetros de Santa Fe capital, que lo tiene como uno de sus personajes célebres. Su lugar en el mundo. "Cuando me retire, me voy al campo", es su leit motiv.
-Pero todavía debés soñar con la Selección...
-Y sí. Es muy bueno estar en la Selección. Entrar en el predio de Ezeiza es lo mejor que le puede pasar a un jugador de fútbol. Entrar ahí es otra cosa, es como un premio que te dan. Cuando estás, no querés que pase más el tiempo.
-¿Estás de acuerdo con los arqueros convocados por Maradona?
-Sí. Andújar en este campeonato no está rindiendo como el año anterior, pero ya demostró lo que vale. Carrizo, más allá de que no juegue en la Lazio, ya se ganó su lugar en la Selección y para Maradona es el arquero. Contra Bolivia tuvo un montón de trabajo y tapó varias pelotas difíciles, sobre todo en los primeros 15 minutos. Quizás el equipo jugó de igual a igual y él, a pesar de los goles, respondió. Y Vilar viene haciendo buenos campeonatos en México. Se ve que el técnico lo venía siguiendo y lo designó.
-A pesar de ser titular en la Selección y en Boca, después del Mundial de Alemania decidiste irte a la tranquilidad del Getafe. Ahora que volviste, ¿cómo encontraste el arco de Boca?
-Vine con mayor tranquilidad. Ojo que no vengo por estar. Entiendo que me estoy jugando una parada muy complicada. Al volver es como que tenés que repetir muchas cosas que ya habías hecho. Hoy veo las cosas desde otro ángulo. Siento que me están dando la posibilidad de ir retirándome en el arco de un club de la importancia de Boca. Por eso lo tomo con tranquilidad.
-¿La palabra retiro ya pasa por tu cabeza?
-Creo que no van a pasar más de los dos años que arreglé con Boca. Sería espectacular llegar. Por como lo vengo haciendo, creo que voy a llegar al objetivo. Llegar a los 38 años en el arco de Boca sería un cierre magnífico.
-Se da una circunstancia especial. Mirás a tus costados y encontrás a todos pibes que crecieron admirándote...
-Además hay una diferencia importante de edad. El más grande es Javi (García) y yo le llevo 14 años. Es una situación incómoda porque yo viví lo mismo en mis inicios en Central. Ellos tienen que entender que tienen una carrera larga por delante y no deben desesperarse. Cuando hablamos, les digo que no se vuelvan locos, que lo mío se termina pronto y ellos deben estar atentos para cuando eso suceda.
-¿Cómo lo ves a Javier García?
-En esta etapa está lesionado. Pero ya lo conocía de antes. Javi tiene muchas condiciones, es muy completito. Habría que pulirle un par de detalles. Como ser la forma de estar parado en el arco, la concentración, entender que ninguna pelota es fácil. Estamos en un arco muy importante y si la complicamos nosotros mismos, es muy difícil salir. A mí me ha pasado. Es un arquero con muchísimas condiciones y tiene que aprovecharlas. Pero todos los arqueros, hasta por lo menos los treinta años, cometen errores, porque es un puesto de mierda y hay que saber zafar de algunas situaciones.
-¿Te cambia en algo tener atrás tuyo a pibes jóvenes o a un arquero con experiencia?
-En absoluto. En un punto te da pena que los chicos no vayan subiendo, como me pasó a mí. En Central debuté con casi 22 años, porque los arqueros no se me iban. Lanari atajó hasta los 36. Se me complicó. Se había juntado un grupo de buenos arqueros: Bonano, Buljubasich, Castellano... Casi todos de la misma edad y peleando por un puesto. Tanto Javi como Josué (Ayala) ya han ganado cosas y uno siente pena porque no pueden seguir jugando en Primera.
-¿Le aconsejarías a alguno de ellos que se vaya para sumar experiencia en otro club?
-Es una cuestión muy personal. Yo creo que no me animaría a decirles eso. Porque cuando te vas un año a préstamo, no sabés lo que puede suceder. Al segundo arquero no se lo diría. Tal vez al tercero podría ser. Igual si te vas perdés un poco el camino. Lo que no se debe hacer es desesperarse, como pasó con Willy Caballero, con Cristian Muñoz y con todos los chicos que se fueron cuando estábamos Oscar y yo.
-A River le está costando encontrar un arquero que se consolide. ¿Por qué creés que se da?
-River se complicó cuando se fue Carrizo. Ahí empezó el gran problema. Con Carrizo habían encontrado un arquero joven, con personalidad, con un carácter especial. Después pasó lo mismo que ocurre en cualquier club grande que no encuentra resultados: muchos cambios. A mí me pasó en el 97 en Boca. Es complicado darle la oportunidad a uno y después a otro. Creo que lo aconsejable es poner a un arquero y morir con él. Los cambios continuos no le vienen bien a nadie. Con el Bambino Veira nunca tuve un problema en lo personal, pero sí puedo decir que el gran problema que sucedió con los arqueros de Boca fue culpa de él. Yo vine a reemplazar a un gran ídolo del club como el Mono y a la cuarta fecha, en la cancha de San Lorenzo, me sacó. Creo que si en esa época hubiese estado Bianchi, las cosas habrían sido muy distintas.
-También debe influir el tema de las presiones que existen al atajar en un arco tan grande...
-Sí, pero por ejemplo en España no pasaba nada. Ni siquiera te insultan. Yo jugaba en un equipo relativamente chico y rara vez me cargaban diciéndome "boludo", pero por el hecho de ser argentino y conocer nuestros dichos. En ese aspecto tenés una seguridad enorme y el jugador está muy tranquilo. Salía de la cancha del Getafe y me iba caminando por las calles. De la Bombonera no voy a salir caminando...





