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En las buenas y en las malas...

En las buenas y en las malas...

Luego de un par de días de haberse disputado el clásico español aún sigue vigente la discusión por el gol del Real Madrid y la culpa de Víctor Valdés en el mismo. Los detractores acusan al equipo catalán de llevar al extremo la idea de juego que propone el mismo Guardiola, mientras que los defensores del técnico apoyan al arquero a pesar del error.


Valdés no tuvo su mejor partido en el arco del Barcelona. Además de la equivocación al minuto de juego que derivó en el gol de Benzema, tuvo dos desaciertos más, uno en el primer tiempo, en el minuto 12 y otro en el segundo tiempo, a los 9 minutos, una pelota que recuperó muy rápido Dani Alves.

A pesar de los errores del arquero Guardiola lo respaldó apenas terminó el encuentro. En plena conferencia de prensa declaró que "la imagen perfecta que demuestra lo que es este equipo es la de Víctor Valdés jugando el balón con los pies después de su fallo en los primeros segundos".  "Otro se hubiera quitado el balón de encima, a tirarlo largo, pero él siguió jugando igual porque necesitamos continuidad en el juego" continuo Pep.

El trabajo de Víctor Valdés resulta fundamental para el Barcelona, aunque no sea tan determinante como el juego de Messi en el área rival. El arquero también arriesga en pos de una idea, se compromete con el juego y con la tenencia del balón. En el caso puntual del  gol de Benzema, Valdés ejecutó mal el pase o eligió la opción equivocada, pero también le pudo ocurrir a los defensores o a los mediocampistas.

Barcelona lleva a cabo un juego que requiere precisión. Los jugadores se forman en las divisiones menores con la idea de insertarse en el esquema táctico del primer equipo, mientras que las contrataciones (escasas pero eficaces) son seleccionadas con sumo cuidado. El juego tiene un largo período de desarrollo en el campeón de la liga. Como todo paradigma tiene sus pros y sus contras a la hora de la práctica, aunque en este caso queda muy claro para qué lado se inclina la balanza.  

Por Javier Furwasser

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