"Estuve tres años como ilegal en España"
Entre otras rarezas, lleva dos partidos en Primera con... 26 años. El motivo: se hartó del fútbol y cruzó el océano, de busca. Laburó de todo y sufrió en carne propia los abusos por los que pasan los indocumentados. Una experiencia de vida.
—¿Quién es Carrera?
—Es un arquero que salió del Bicho, que estuvo en el club hasta los 20 años. Después estuvo tres años sin jugar. Me fui del país....
Stop. Las líneas que siguen sorprenderán. Es una historia diferente a la que pueda contar un futbolista común y corriente. Claro, él no lo es. Tiene 26 años, atajó un solo partido como titular en Primera (el 10/6/01 frente a Chacarita y Olé lo calificó con 6) y hoy ante San Lorenzo volverá a pisar un campo de juego de manera oficial desde el arranque después de más de ¡seis años!.
—¿Qué pasó en todo este tiempo con tu vida?
—Y... (se relaja) Fue medio raro. La verdad es que me tocó todo muy de golpe: me habían subido a Primera y debuté contra Chacarita cuando Checho Batista guardó jugadores para la Promoción del 2001. Ahí también me citaron a la Sub 20 y como que me nublé. Yo era chico y fue una presión que no pude soportar. Me cansé de entrenar y abandoné el fútbol.
—¿Cómo fue eso? —Un día no tenía ganas de venir a practicar y no vine. Así nomás. Me había cansado de todas las presiones y hartado del fútbol. No sabía bien qué hacer, pero estaba seguro de que no quería saber nada con el fútbol. Lo hablé con mis viejos y me entendieron.
—Y te fuiste a la...
—A España, me fui a España. Quería olvidarme totalmente del fútbol. Justo se dio la casualidad de que tenía una amiga que se iba para allá y me vino como anillo al dedo. Yo no tenía más ganas de jugar, quería empezar otra vida. Si hubiera sido más grande, lo habría pensado dos veces, pero en ese momento...
—¿En qué condiciones llegaste a España?
—Con un bolsito y 500 euros, je. Primero fuimos un mes a Madrid a tirar un poco con la guita y cuando se acabó nos mudamos a Alicante para conseguir laburo. Lo que pasa es que esta chica tenía papeles y se le hizo más fácil...
—O sea que vos...
—(interrumpe) Sí, yo estuve tres años de ilegal... Digamos sin papeles, y ahí tiré para adelante, la remaba.
—¿Qué hiciste?
—De todo. Laburé mucho en obras en construcción: fui plomero, pinté. Eso lo hice durante bastante tiempo, me salía bien, eh. También lavé platos, fui camarero... Vendí cosas en la calle, era un todoterreno, un busca. Hacía los trabajos que los españoles nunca tienen ganas de hacer.
—¿Dónde duraste más?
—Fue por épocas. Estaba dos meses en un lado, tres meses en otro. El tema es que al no tener papeles, ellos te usan. Entonces, un día no te quieren más, te pegan un voleo y ya está. Así tiré hasta que un día me cansé y me volví.
—¿Por qué?
—En principio, por lo de los papeles. Tenía ganas de resolver ese tema. Ya estaba cansado de no tener documentos, era muy difícil. Estás en peligro constante y te tratan mal. Se creen que tienen derecho a usarte porque estás de ilegal. Entonces, volví al país y me fui a Douglas Haig de Pergamino, ahí en mi ciudad. Sin embargo, cuando vine a Argentinos a pedir el pase, hablé con Luis (Segura) y me contó que justo había un viaje a Turquía y me dijo que fuera. Eso fue en enero de 2005, ahí arranqué de nuevo con el fútbol.
—Pero no tuviste muchas oportunidades...
—Cuando regresé al club para mí era un sueño volver a estar acá. No me importaba ser el quinto o el sexto arquero. El tema es que yo había perdido todo ritmo de fútbol, de arco, de reflejos. Imaginate, venía de España, nada que ver con el fútbol. Durante tres años no había tocado una pelota. Por eso, le estoy muy agradecido a los dirigentes y a los técnicos que siempre me bancaron en los planteles. Y si bien los primeros años fueron de adaptación, después ya te empieza a picar el bichito de atajar.
—¿Entonces, de lavacopas a tapar los remates de Silvera?
—Je, y sí. Igual, no sé si pienso tanto en él. Venimos muy bien. No importan los nombres. En la cancha somos 11 contra 11.
—¿Vas a atajar otro penal como ante Newell's?
—Ojalá que no. Quiero que ganemos 5 a 0 y que ellos no lleguen una vez al arco.





