¡Felicidades maestro!
El 12 de Junio de 1926, en Rufino, nació uno de los mejores arqueros de la historia del fútbol argentino, sino el mejor. Amadeo Carrizo se hizo grande revolucionando el puesto bajo los tres palos: fue el primero que abandonó la línea, salía a cerrar como último hombre, gambeteaba y era guapo como pocos. Durante 23 años defendió la valla millonaria y, con 545 presencias, es el jugador que más partidos vistió los colores riverplatenses.
Innovador, también fue el primero en usar guantes en la Argentina. Además, en su época, batió el récord de penales atajados (18) y de minutos sin recibir goles (769). El día que lo batieron, en su última temporada en River, el partido se detuvo y todos sus compañeros fueron a abrazarlo. Emocionado, Amadeo recibió la ovación de su gente, esa que hoy lo tiene bien arriba en el altar de los ídolos millonarios. Con la Banda, además, festejó siete títulos e inauguró una escuela de grandes arqueros que después lo siguieron, como Fillol, Pumpido o el actual Juan Pablo.
También se hizo carne en el hincha gracias a su participación en los superclásicos. Con Boca la pica era grande, y los delanteros perdían la paciencia cuando Amadeo los gambeteaba. De pibe había sido delantero y tenía una técnica que le permitía salir jugando e incluso poner pelotas de gol en los contragolpes.
Carrizo, el que hizo que "el arco más grande del mundo" pareciera chiquito, el que fue reconocido como el mejor arquero sudamericano del Siglo XX por la FIFA, cumple hoy 85 años. La historia lo saluda.
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