Fue grande sin ser alto...
El arquero más bajo del torneo, dio la talla con dos tapadas geniales ante Sava y Carrera.

Guantazo derecho bien felino de JM para taparle un pecho y volea a Sava: era el 3-1 de Arsenal. Cuatro minutos después, llegó el 2-2 de Falcao.
A la altura se muestra Juan Marcelo Ojeda. Porque a su altura la ayuda con reflejos, intuición, agilidad. Porque no cierra los ojos, estira sus brazos, ataja con todo su cuerpo. Entonces, ¿cómo hay que medir a Ojeda? ¿Por los goles que le hacen? ¿Por los que evita? ¿Por su indiscutible importancia para que River no se llevara una derrota, incluso una abultada, de Sarandí?
"Me daba un poco de bronca que dijeran que era el arquero más bajo del campeonato. No porque fuera mentira, sino porque en Central medía lo mismo y no se hablaba tanto", reflexionaba JM en la semana, ya afianzado en el arco. Tampoco, claro, se hablaba tanto de su nivel... Mientras este River se hace preguntas, Ojeda no le agrega dudas, lo que no es poco ya que el listón que heredó de Carrizo estaba bastante alto.
Arquero de equipo grande es el que se muestra granítico y concentrado cuando el rival ataca poco. Ojeda ya parece haberle disipado las dudas iniciales a Simeone. Anoche, tuvo dos intervenciones top, de ésas imposibles de medir en centímetros. Primero, un manotazo con la derecha para desviar un pecho y volea de Sava casi en el borde del área chica: era el 3-1 para Arsenal. Después, una felina estirada con su pierna derecha ante un remate cruzado de Carrera a la ídem, que logró evitar el 3-2 de los locales.
"Ojeee, Ojeee", lo vuelven a recibir los hinchas de River, cuando el ex Central sale a calentar sus 179 centímetros con Pablo Vercellone, el entrenador de arqueros, y al partido le falta un rato largo para arrancar. Hubo onda de movida con la gente y esa química se mantiene sin posturas tribuneras: lo que levanta al público son sus intervenciones. Es cierto: a River le convierten más goles que en el torneo pasado, pero a Ojeda le llegan mucho más que a Carrizo. Cero culpa tuvo en los tantos de Casteglione (roscazo pegadito al segundo palo) y Yacuzzi (el tiro libre iba hacia donde estaba el arquero, pero se desvió en Falcao). Mucha, en el punto que se llevó River. Porque se puede ser grande sin ser alto...





