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Gabbarini

En 2002 atendió al plantel en Mendoza, en la pretemporada. Hoy es la figura de Independiente, uno de los líderes del Clausura.


Fue media loca mi llegada al club. Un día, Leandro, mi mejor amigo, me llama y me dice que el papá  había invitado al plantel de Independiente a comer asado en su camping. Yo estaba haciendo la pretemporada con Guaymallén. Cuando llegué, quedé impactado, no podía creerlo: estaban Forlán, Vuoso, Rocha, Sala, Villavicencio. Los técnicos eran Clausen y Bochini. Imaginate: tenía 15 años y estaba ahí con ellos... No me importaba hacerles de mozo. Es más: algunos me gastaban, me decían: ¡Matellán trae más achuras! En el momento del postre, me llama el papá de mi amigo, que estaba sentado con los técnicos. Clausen se paró, me miró, y me preguntó: ¿Te animás a atajar en Independiente? Sí, obvio. No te vas a cagar, ¿no?. Tenés buena altura, ahora hay que ver si la agarrás... Me citaron para el otro día en la quinta de Abate. Esa noche no pude dormir y mi mamá y mi papá no me creyeron al principio. Llegué con mi bolsito humilde y me mandaron a una canchita auxiliar a moverme con Damián Albil. Los otros dos arqueros, Rocha y Sala, estaban en la cancha principal. Después, vino Clausen con el Cholo Guiñazú y me mataron a pelotazos. ¡Mirá como ataja el mocito! Gritaban. Al final, se me acercó Clausen y me dijo: Si querés venir a Independiente, en una semana te mandamos los pasajes. Y fue así: a la semana estaba haciendo la prueba acá  en Villa Domínico. Me vio Pepé y quedé. Ahora, cada tanto, me pregunto: ¿Qué hubiese sido de mí si no iba a ese asado?".
 
Esta increíble historia, perfectamente relatada en 7 minutos por Adrián Gabbarini para Clarín, se dio en su provincia, Mendoza, a principios de 2002. Hoy, ocho años y pico después, usa sus manos pero no para llevar la bandeja con achuras, pollo o tiras de asado. No. Sus manos sostienen a que Independiente mantenga intacta la ilusión de ser campeón.
 
Claro, en los años de inferiores, Gabbarini (24 años) sufrió mucho, acumuló desilusiones, pasó hambre y en más de una oportunidad pensó en colgar los guantes. "Viví tres años y medio acá, en la pensión. Fue durísimo: lejos de mi familia, de mis amigos. Además, estoy a 13 horas en micro, no me podía ir cuando me bajoneaba o cuando me daban un día libre. Acá en Villa Domínico estás alejado de todo. Encima, ¿sabés lo que es cuando en invierno empieza a oscurecer? Hay que tener muchos huevos para no aflojar", dice.
 
Gabbarini conforma una extensa lista de arqueros que en los últimos tiempos surgieron en el club: Oscar Ustari, Fabián Assmann, Damián Albil y los fallecidos Lucas y Emiliano Molina. Para Gabbarini el secreto está en la continuidad: "Primero nos moldeó y nos educó Pepé Santoro. En inferiores también trabaja Tato Medina. Y acá en Primera nos agarró Luis (Islas) para entregarnos secretos del puesto, para pulirnos errores. Fueron arquerazos y son glorias del club. Para nosotros es un lujo".
 
Después del partido ante Chacarita, Gallego enfrentó los micrófonos y dijo: "Mi arquero me tiene que hacer ganar 7 u 8 puntos en el torneo". Por ahora, sólo por ahora, Gabbarni, a 4 fechas del final, le hizo ganar algunos más. Aunque él prefiere que los elogios se desparramen en todas las líneas: "El mérito es de todos, no de uno".
 
Debutó en el verano de 2008, en Mar del Plata, en un amistoso frente a River. El DT era Pedro Troglio. Y oficialmente tuvo su bautismo contra Estudiantes, en la 4ª fecha del torneo pasado. "El puesto nuestro es así. Te tenés que preparar durante años y de un día para otro, pum, a la cancha. Yo tuve que entrar por la lesión de Hilario. Comparada, antes del Apertura, me habló de una chance en la B Nacional. Lo pensé bien y le dije que no, que pese a estar detrás de Assmann y de Hilario, me quería quedar. Después, a los días se fue Faby a España y a las dos semanas se lesionó Hilario", desliza.
 
¿Con Banfield fue el partido del campeonato?
 
No sé, hay que ver. Eso dependerá de cómo termine la historia...
 
¿Cómo analizás lo que se viene?
 
Contra Huracán hay que salir a jugar con intensidad. Boca es un clásico, Argentinos está peleándola con nosotros y en la última con Lanús. Son todos bravos ...
 
Gallego dijo que Independiente se merece ser campeón. ¿Y vos?
 
No voy a contradecir al técnico. ¡Mirá si el Tolo me limpia!

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