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Gianluigi Buffon, el experimentado

Gianluigi Buffon, el experimentado

El capitán de la Juventus y de la selección italiana aclara que a sus 38 años lo que lo hace feliz es el trabajo y está convencido de que aún puede mejorar su rendimiento.

La gloria de Gianluigi Buffon es la gloria de los resistentes. El jugador que más partidos ha disputado en la historia de la selección de Italia (163) ha tenido una vida útil tan prolongada bajo los palos que la carrera le ha permitido experimentar varios ciclos sucesivos de éxito y de fracaso, tantos propios como ajenos. Cuando Iker Casillas, actual arquero del Porto de Portugal, se instaló en el primer equipo del Real Madrid en 1999, él ya era un ídolo en el Parma. Ahora, en el ocaso de su trayectoria, observa con melancolía el declive de su amigo, el rival con el que más veces se ha enfrentado en la última década y que estará ausente por primera vez en el choque entre sus dos selecciones por las Eliminatorias del Mundial de Rusia 2018. El maestro envejece más lentamente que sus discípulos.

“Me resulta extraño no encontrarme con Iker esta vez, y lo recibo como una señal de que estamos en decadencia”, expresó y agregó: “La vida del deporte es esta. Una vez nos encontramos en el lugar de los protagonistas y otra, en el de los espectadores”.

Buffon, de 38 años, y Bonucci, de 28, conforman el binomio que lidera la Juventus y la selección de Italia desde 2012. El arquero se presentó en la sala de conferencias del estadio de Turín en compañía del director técnico del seleccionado Giampiero Ventura para analizar el partido contra España.

Las preguntas recayeron sobre Buffon, que debutó con Italia en 1997 frente a Rusia en Moscú en un partido oficial de clasificación para el Mundial de Francia, y está a solo siete encuentros de convertirse en el jugador que más veces ha sido internacional en la historia del fútbol. Récord mundial absoluto que inspiró la curiosidad de uno de los concurrentes, que le preguntó por el efecto que este hito monumental tendrá sobre él y sobre sus compañeros más jóvenes.

“El efecto que me produce, si ocurre, es el de un pequeño orgullo”, declaró el exarquero del Parma. “El récord me hará feliz”, consideró, “pero hasta cierto punto. Porque los deseos se proyectan sobre el bien del equipo y sobre el poco futuro que me queda. En este futuro quiero hacerlo bien. No quiero acabar con remordimientos. Lo más hermoso que puedo decir es que estoy seguro de que todavía me queda margen de mejora. Y siento que debo aprovechar este poco tiempo que me queda para mejorar. Es el único modo que conozco para intentar ser feliz. Ser feliz para mí significa haber hecho todo lo necesario, todo el trabajo para mí mismo, para los compañeros, para el grupo. Ahora estoy trabajando en función de esto. Si después esto sirve de ayuda, de ejemplo, me dará placer pero será algo secundario”.

Fuente: www.deportes.elpais.com

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