Guantes de acá
Navarro, el correntino revelación de Racing, sostiene el sueño de Selección. "Mi corazón es argentino", dice. Podría jugar en Paraguay: su esposa y su hija son de allá.
Quemó etapas a la velocidad de la luz. Cambió insultos por aplausos en cuestión de minutos, se ganó el arco de Racing en un partido y alguno ya lo imagina como posible arquero de Selección. Todo demasiado rápido para un arquero que llegó al país, procedente de Paraguay, cumpliendo el sueño de ser profeta en su tierra. "Siempre soñaba con poder jugar en la Primera de mi país. Ese era mi objetivo y ahora que llegué, seguro que quiero ir por más", le cuenta el correntino Hilario Navarro a Olé.
—¿Imaginabas que se iba a dar todo tan rápido?
—La verdad es que no pensaba sentirme tan cómodo... Todo me está pasando de golpe y trato de hacer lo mejor para mí...
—¿Estabas un poco perdido en Paraguay?
—Para nada... Allá jugué copas internacionales y me mostré para llegar acá.
—Ya se está instalando tu nombre para tener una chance en la Selección...
—Me pone contento, aunque por ahora sólo pienso en Racing. Todo lo demás será un premio a mi trabajo, yo sólo soñaba con jugar en Argentina y lo cumplí.
—¿Si te quieren también de Paraguay, qué harías?
—Lo tendría que analizar en su momento. Mi corazón es argentino, pero quiero mucho a Paraguay y mi mujer y mi hijo son de allá. Igual no pienso en nada de eso, sólo en Racing.
Así, el arquero que sorprendió a todo el país trata de mantenerse aislado de tantos elogios. Es que él, mas que nadie, sabe todo lo que costó llegar a un lugar de elite. Por eso repite la palabra sueño en cada frase. No por demagogia... "Mi unica arma para ganarme el cariño es el trabajo abajo del arco. Espero poder seguir en un buen nivel", se despide con la humildad a flor de piel.





