Noticias

Hasta que no cuelgue los guantes no me rendiré

Hoy cumple 37 años y se convierte en todo un ejemplo de longevidad en el Club Atlético Osasuna. Y lo hace en un momento difícil, desde la suplencia, a 6 meses de terminar su contrato y viendo cómo su equipo es colista. Pero Ricardo no se rinde nunca.


Ricardo es un hombre extrovertido, siempre dispuesto a hacer bromas. En los últimos tiempos, sin embargo, no lo está pasando bien. Ha perdido la titularidad ganada a pulso desde que llegó en 2005, el equipo que se paseó por Europa con él como brillante defensor de los palos no sale ahora del puesto de colista, y dentro de 6 meses termina su contrato, con lo que ello conlleva de incertidumbre. Pero Ricardo no se arruga, no se rinde.

En esta entrevista concedida ayer a Diario de Navarra,el meta madrileño desvela su estado de ánimo ahora que el fútbol se ha torcido un poco para él. El gran respaldo de su familia, su esposa Marta y sus tres hijos, y su enorme fe en sí mismo son los grandes puntos de apoyo para seguir apostando por un futuro más halagüeño, tanto para él como para Osasuna.

Hoy, 30 de diciembre, Ricardo cumple 37 años. Una edad en la que casi nadie puede presumir de jugar en Primera División, pero él, que lo ha conseguido casi todo en el fútbol, sí puede. Pero el Ricardo de hoy prefiere trabajar en la sombra y soñar con una nueva oportunidad. La retirada es una palabra que, por ahora, no cabe en su diccionario.

¿Cómo ha pasado las vacaciones?

Han sido un suspiro. Prácticamente no me he dado cuenta. Las he pasado con mi mujer, mis hijos, mis hermanos, mi padre, mi madre, los padres de mi mujer, lo típico. Muy bien, reconforta el alma.

¿Han sido distintas por su situación, al no estar jugando?

No, igual que siempre. Con la misma alegría. Hay cosas más importantes en la vida, como para estar acordándome todo el tiempo de la mala temporada que estamos llevando.

Al principio se llevó un disgusto al salir del equipo. Ahora se le ve más animado.

Sí, en efecto. El puesto de portero es diferente. Te cuesta más cuando sales recuperar la portería. Al principio, das muchas vueltas a la cabeza y piensas qué podía haber hecho mejor. Pero hay que olvidarlo y seguir entrenando, como estoy haciendo, para cuando el equipo me necesite.

Es uno de los jugadores que, aun no jugando, pinta mucho en el vestuario.

Sí, pinto las paredes del vestuario. Unos días rosas, otras rojas, otras azules... -bromea-. Eso lo tienen que decir lo demás. Soy una persona extrovertida, a la que le gusta hablar con toda la gente del vestuario, pero que lo digan los demás. Soy Ricardo, y dentro de lo que es el trabajo y estar todo el día aquí, intento que la convivencia sea un poco mejor.

En esta situación, ¿qué dice a la gente?

Que el equipo está dejándose el alma y está muy implicado. Que está sufriendo mucho con el año que llevamos. Lo que pasa es que nadie encuentra una explicación a por qué no tenemos 5 o 6 puntitos más. Pero queda mucho todavía y el equipo está vivo. Lo demostramos en el último partido y no nos vamos a venir abajo tan fácilmente.

¿Le ha tocado ver a sus compañeros desanimados y estar ahí para levantarles?

Sí, y yo mismo he estado así. Cuando jugaba, ante el Betis o el Racing, y veía que perdíamos de una forma tan injusta, o el día del Sporting, siempre éramos mejores que el contrario. Te vienen muchas dudas, te entra la desconfianza, pero la gente ha visto la luz. Sabemos que el trabajo es el camino y la solución, olvidarnos de la mala suerte, las cosas negativas y ver que está en nuestra mano. La victoria ante el Getafe nos da moral para afrontar los partidos tan difíciles que vienen ahora.

¿Cómo vive el momento en el que pierde el puesto en favor de Roberto? Era la primera vez que le ocurría en Osasuna.

Ya... Eso de quitar el puesto... Él no me ha quitado nada. Es un tópico del fútbol. El equipo iba mal, habíamos perdido, tuve un fallo el día del Sporting, y temía que podía pasar en cualquier momento, cambios, buscar soluciones. Al principio es duro. Piensas: "¿Qué habré hecho mal?" Pero ha habido cambios y no sólo he sido yo el afectado, ha habido otros compañeros y ahora me ha tocado a mí. Hay que tomárselo con filosofía y seguir entrenando. Ya llevo muchos años y no es la primera vez que me pasa. Ahora tengo que reivindicarme y entrenar más que nunca para volver a convencerle, está claro.

No se rinde.

Hasta que no cuelgue los guantes no me rendiré nunca. A tope.

Este año termina contrato. ¿Cómo está la situación?

Estamos todos en stand-by.El equipo necesita saber dónde va a llegar este año y a partir de ahí se empezará a hablar de cosas más personales. Pero ahora lo importante es el equipo y hay que sacarlo de ahí, afrontar enero a tope, dejarnos el pellejo para sacarlo adelante.

¿Intenta que no le afecte su situación personal?

Estoy tranquilo, en junio ya se verá. Queda mucho y lo importante es el equipo. Tengo mi familia, mi mujer, que me quiere muchísimo, y no me preocupa. Tengo muchísimas cosas fuera del fútbol como para estar tranquilo.

La afición siempre le ha querido mucho. ¿Nota todavía ese cariño?

Sí, me anima mucho. En el campo me aplauden cuando salgo un poco. Y eso me da fuerzas para seguir dando el mismo nivel y poder agradecerles en el futuro todo lo que me han dado.

Así que aunque el fútbol olvida pronto, sus años aquí han dejado huella en la afición.

Ese cariño sí que lo siento. La gente me lo dice por la calle. Pero al final los futbolistas pasamos y lo que queda es el escudo y el club. Nos gusta el apoyo y que nos reconozcan, a nadie le amarga un dulce.

Quizá en su caso es mayor el contraste porque ha vivido la época de mayor gloria del club.

Sí, y cuesta más asimilarlo. Pensar que hace tres años estábamos casi primeros y ahora hay que darle la vuelta al papel para ver nuestra situación a los nostálgicos nos da si cabe más pena. ¿Cómo es posible que en tres años se haya dado vuelta así a la situación? Pero esto es un juego.

¿Hay alguna lógica?

No. Esto es un juego y la pelota va para donde quiere.

Comentarios