Hilario, aun fallando en dos jugadas y demostrando que es humano, volvió a ser clave

SE AGUANTÓ LAS FALLAS Y DEJÓ CHIQUITO EL ARCO. OTRA VEZ FUE EL SALVADOR.
Ese flaco alto jamás pasa inadvertido. Los hinchas, sus hinchas, están acostumbrados a idolatrarlo y a calificarlo como figura en la mayoría de los partidos de Racing. Por eso los aplausos, antes de cada encuentro, bajan religiosamente para Hilario Navarro. El equipo puede ir último, pero el arquero correntino ya es casi intocable aunque, como ayer, demuestre en un par de jugadas que es humano. Encima del otro lado, del Millonario, confirmaron lo que mueve Hilario. Claro, hace seis meses estuvo a punto de irse de Avellaneda para firmar para River, jugó un partido especial (de ésos que le gustan y lo agrandan, según sus propias palabras) y los hinchas locales no olvidaron lo sucedido ni el nivel que mostró el uno en ese Torneo Apertura. Consecuencia: mientras era ovacionado por un sector, la mayoría del estadio lo recibió con una lluvia de silbidos. Todo lo contrario a lo sucedido en el anterior clásico, en donde los de Racing eran quienes insultaban al uno por haber querido cambiarse de vereda.
"Un empate no sería un mal resultado". En la previa, durante la semana, Navarro ya intuía que tendría bastante trabajo en el Monumental. Y no se equivocó. Tapó las tres pelotas más claras del partido y demostró tener personalidad para recuperarse de dos errores raros en él. En el primer tiempo quiso salir jugando, Abreu le quitó la pelota y terminó cometiéndole infracción para ganarse la amarilla. En el epílogo, salió a cortar un centro y la pelota se le escapó entre las manos, aunque no pasó de un susto. No obstante, siempre recibió el guiño de la hinchada académica. Luego de cada error, en la primera pelota que tocó, recibió aplausos y su imagen creció para mantener el arco en cero.
Así, los más perjudicados fueron otra vez los delanteros rivales. Buonanotte perdió dos veces ante la rapidez de Hilario para achicar y Rosales todavía se estará preguntando cómo hizo el arquero para desviarle el mano a mano que después pegó en el travesaño. Es que el uno se agiganta en las difíciles. El año pasado, fue figura en su debut, justamente ante el Millo y contra Boca. Ahora sigue demostrando su nivel superlativo. Ayer bancó la parada y cada vez más gente lo pide para que juegue ahí pero con la celeste y blanca del Coco Basile. Y que los hinchas lo disfruten ahora, porque en junio se iría...





