Historias de guardianes
Un repaso por los arqueros de cada equipo; la llegada de Abbondanzieri, el cambio más importante
Fines de 1999. LA NACION juntaba en una entrevista a tres próceres del arco: Amadeo Carrizo, Ubaldo Fillol y Sergio Goycochea. Aquella nota se tituló "El día del arquero", y se relataban anécdotas de sus trayectorias. Y cada uno definía sus sensaciones. "Es el puesto más ingrato y difícil", decía Fillol. "Es el más ingrato de todos... pero el más lindo. Si a mí me dijeran de elegir otra vez el puesto, sería arquero de nuevo. No estoy arrepentido. Es hermoso", agregó Carrizo. "Creo que arquero se nace. Porque uno lo decide en una época de la vida en que no tiene uso de razón. Una carrera se elige a los 20 años. Pero cuando elegís esta profesión, a los 8 años, estás parado debajo de un árbol", relataba Sergio Goycochea.
Once jugadores en la cancha. Diez con metamorfosis a través de los años y uno inalterable. El marcador de punta se volvió stopper, el central es líbero, el mediocampista es carrilero, el enganche es cuarto volante, el puntero es media punta y el centrodelantero? se tira atrás. Pero el arquero es el arquero, con los mismos sentimientos que expresaban esos referentes de todos los tiempos. Con el mismo cosquilleo que hoy sienten los 20 posibles titulares y sus 20 suplentes que defenderán los honores del puesto en el Clausura que comenzará dentro de 72 horas. Desde Roberto Abbondanzieri, el multicampeón con Boca, que es el más reconocido de hoy; pasando por Gastón Sessa, de Gimnasia y Esgrima La Plata, el menos vencido en el último torneo, con 15 goles en contra y que ahora aparece en el horizonte de River, hasta los de Gimnasia de Jujuy, Nereo Fernández (9 partidos) y Gastón Pezzutti (10), que se repartieron el lugar en la valla más vencida del Apertura: 31 goles.
Una mirada general al puesto brinda la siguiente reflexión: faltan referentes. Como en el resto de la cancha, se ha producido una sangría y casi no hay arqueros que lleven largas temporadas sin moverse de sus puestos. Boca, el campeón, repatrió a Abbondanzieri en medio de la tormenta que vivió con sus arqueros en los últimos meses: el Carantagate y los problemas de Javier García. En River, Marcelo Ojeda no logra consolidarse ni dar confianza. En Racing, el DT Juan Manuel Llop confirmó ayer a Gustavo Campagnuolo como titular, pero antes deshojó la margarita entre él, Migliore y Martínez Gullota. También Roberto Sensini mantiene la duda sobre el puesto del guardián del arco de Newell´s. Está entre Sebastián Peratta y Germán Caffa.
De los grandes, sólo Independiente, con Fabián Assmann, y San Lorenzo, con Agustín Orion, tienen una relativa calma en el puesto de los guantes, aunque este último caso es por el presente, ya que en la primera mitad de 2008 sufrió por algunos graves errores en la Copa Libertadores.
Detrás de los equipos grandes hay otros arcos en los que se pueden encontrar varios emblemas. Como Daniel Islas, en Tigre, de un excelente presente y que ataja en el club desde principios de 2007, cuando el equipo todavía estaba en la B Nacional. O Cristian Lucchetti, que con la pausa de dos temporadas fuera de Banfield (2003-2004 en Santos Laguna, de México, y la siguiente en Racing) defiende al equipo del Sur desde 1996 y hasta patea los penales. También Carlos Bossio, que pasa del amor al odio en segundos para los hinchas de Lanús, pero que no se mueve de ese arco desde mediados de 2004 y fue protagonista del único título de la historia de la entidad granate. La firmeza de Mariano Andújar, en Estudiantes, que está en la carpeta de Diego Maradona para la selección. Y el inoxidable Marcos Gutiérrez, que cerca de las cuatro décadas todavía vuela de un palo a otro en San Martín, de Tucumán.
Son algunas historias de ayer y de hoy de un puesto distinto. De hombres que, según Goycochea, nacieron para un trabajo especial. Los futbolistas del puesto más ingrato, pero, para ellos, el más lindo.





