Kawashima: El fútbol japonés está en curva ascendente
Eiji Kawashima es un pionero. Es apenas el segundo portero japonés que emigra a una liga europea, y también es el primer jugador de su país en jugar en Bélgica, cuya competición está más acostumbrada a disfrutar del talento de futbolistas sudamericanos y africanos, que asiáticos. Pese a ello, ha caído de pie en el país de las papas fritas y los gofres, y se ha consolidado como uno de los mejores en su posición en los tres años que lleva ahí.
Titular indiscutible en el arco japonés, fue uno de los mejores exponentes de su selección en la Copa FIFA Confederaciones Brasil 2013. Incluso logró atajar un penal en el partido que los nipones jugaron ante México. Tras el torneo, este símbolo de los Samuráis Azules conversó en exclusiva con FIFA.com.
Eiji, ¿cuál es el balance que se puede hacer de la participación de Japón en la Copa FIFA Confederaciones?
Si vemos los resultados no podemos estar felices pero fue una buena experiencia. Perdimos los tres partidos pero creo que dejamos algunas cosas positivas, y falta un año para la Copa Mundial así que todavía tenemos tiempo para mejorar.
¿Cuál considera que fue el principal aprendizaje que se llevaron del torneo?
Para nosotros era importante saber dónde estábamos,y qué era lo que necesitábamos mejorar. Creo que ya se ha hecho un buen diagnóstico y ahora lo que sigue es trabajar para volver a Brasil en la mejor situación posible.
El público quedó bastante impresionado de su partido ante Italia, ¿siente que ése debe ser el parámetro del equipo?
Contra Italia jugamos bien, y podríamos decir que mostramos nuestra mejor imagen después de un mal partido contra Brasil y la derrota con México. Pero eso no sirve de mucho si no sacamos un resultado positivo. Aunque merezcas ganar, si no lo haces, es siempre una decepción.
Una diferencia notable de esta generación es la cantidad de jugadores que tienen experiencia en Europa. ¿Siente que es algo importante para el potencial de la selección?
¡No tengo duda! Tener esa experiencia europea le da algo distinto a un jugador. Para mi carrera, personalmente, ha sido fundamental. Pero también pienso que los futbolistas de la liga japonesa están mejorando. En general, el fútbol japonés está en una curva ascendente, con mejores jugadores y mejor preparación.
Usted está jugando en la liga de Bélgica, un destino poco común para jugadores asiáticos. ¿Qué lo motivó a emigrar a ese país?
Después del Mundial 2010 realmente quería jugar en Europa, pero no era fácil porque el nivel de los jugadores en mi posición en las ligas más grandes es muy alto. Además, los equipos no suelen usar una plaza de extra comunitario en un portero. Entonces surgió la posibilidad del Lierse, y decidí tomarla porque consideraba que era fundamental para mi crecimiento. Aunque no fuera una liga puntera, era una experiencia completamente distinta a jugar en Japón y cada día aprendo cosas nuevas.
Tras su paso por el Lierse, ha firmado con el Standard de Lieja, un equipo más importante. ¿Qué siente que le está aportando el fútbol belga?
En los últimos 20 años el fútbol japonés ha mejorado mucho, pero Bélgica tiene una cultura futbolística mucho más establecida, y métodos de entrenamiento contrastados. Eso me ha permitido ser más fuerte futbolística y mentalmente.
¿Y la integración en esa sociedad y en esa cultura? ¿Fue un cambio demasiado radical?
Me siento muy bien, tengo amigos belgas y estoy realmente contento en este país. Es verdad que, a veces, en el pasado, a los jugadores japoneses les costaba integrarse. Eran los primeros en emigrar y era todo nuevo, tanto para ellos como para las sociedades que los recibían. Ahora las cosas han cambiado. La gente en Europa ya conoce al jugador japonés y eso nos permite integrarnos más rápidamente.
Usted es uno de los pocos jugadores de su selección que hablan inglés. ¿Le parece una ventaja para esa adaptación a Europa?
Yo hablaba inglés antes de irme porque me parecía fundamental para mi carrera. Estos dos años fuera me han servido para mejorarlo. Pero además, hay que pensar que para un portero es aún más importante poder hablar en un idioma que entiendan sus compañeros porque estamos dando instrucciones todo el tiempo (risas).
Sin embargo, también ha habido momentos más complicados, como los gritos de “Fukushima-Kawashima” que recibió en un partido de liga tras la catástrofe nuclear en su país…
Fue muy difícil, estaba muy decepcionado. No por mí, obviamente, sino por la gente en Japón que había sido realmente afectada y no merecía esos cantos. Lamentablemente, aquel incidente no es algo aislado. Hay casos de intolerancia en otras partes del mundo y es algo que se debe parar. Pienso que los aficionados no lo hacen para lastimar personalmente, sino como una provocación en la cancha. Pero como seres humanos debemos ser capaces de ponernos en el lugar de los otros. Si así fuera, estas situaciones no volverían a suceder.
Para terminar, ¿cuáles son sus expectativas individuales y colectivas para el próximo año?
Estamos trabajando para llegar en un gran momento al Mundial. Sabemos que tenemos calidad, y también cuáles son nuestros problemas, así que confío en que lo haremos. A nivel personal, me gustaría tener una buena actuación para jugar en una liga más potente en Europa. Tengo 30 años y es una buena edad para un portero. Si nos fijamos en la Premier League, casi todos son bastante mayores. Desde que llegué a Bélgica he tenido la ambición de jugar en una de las grandes ligas. Jugar bien en Brasil podría abrirme esa puertas.





