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La revancha del Rifle


Hernán Castellano, a sus 35 años, tuvo un nuevo y gran desafío. Después de un año y nueve meses volvió a ser titular (la última vez había sido el 6 de agosto de 2006 ante Belgrano, en Córdoba), aunque en el medio hubo una gran novela que puso al arquero en una situación incómoda y, quizás, sin sentir la confianza necesaria. "No me quedaba otra que jugar bien porque si no me tenía que ir de Central", disparó el Rifle ratificando el mensaje que había entregado en la semana. Y aclaró: "Quería demostrarle a todos que por algo estaba en el club y no sólo porque soy hincha y grito los goles. Estoy porque me lo merezco futbolísticamente".

El arquero se mostró reflexivo, feliz y relajado después de    tanta tensión. Sentía la necesidad de rendir el examen con una buena nota, a pesar de que hace años que está en la entidad. Era superar el nuevo reto o dar un paso al costado. "Lo dije, si atajaba mal y perdía, no iba a atajar más en Central. Hace siete años que estoy en el club y todos los técnicos que pasaron me tuvieron confianza, la misma que mostraron mis compañeros, dirigentes y la gente. Pero no jugaba y si a los 35 años me toca, y lo hago mal, tenés que pegar la vuelta e irte a tu casa", señaló.

—Y ahora que jugaste y rendiste, ¿qué vas a hacer?   

—No sé, lo único que quiero es que Central se salve del descenso.

—¿En algún momento sentiste que había falta de confianza hacia vos cuando viste que a Alvarez se lo esperó hasta último momento?

—No, le dije al técnico que si yo era titular me hubiese gustado que me esperaran hasta último momento como a Cristian. Es difícil confiar en un arquero que hace mucho que no juega como en mi caso. Con Madelón está todo bien. Lo que quería es demostrarles a todos que por algo estaba en Central y no sólo porque soy hincha y grito los goles. Estoy porque me lo merezco futbolísticamente. Por eso les quiero dar las gracias a todos, desde Madelón hasta Juan José López, quien fue el que me trajo. A pesar de que no jugaba todos me tenían en el plantel.

—¿Puede ser que la personalidad que tenés te traiciona y eso genera que no te tengan confianza?

—Puede ser, es la imagen que demostré estando de suplente. Pero en la cancha jugué muchos encuentros y me expulsaron muy pocas veces.

—¿Estabas nervioso?   

—Sí, aunque después en la cancha siempre me suelto. Pero hay que estar ahí, más aún en la situación de Central. El arquero siempre tiene una mirada encima y en mi caso peor. Nací en el club, la gente me quiere y deseaba ver cómo respondía.

—¿Qué tan importante fue el impulso de la gente antes del inicio?

—La gente conmigo siempre fue muy leal y quería jugar bien para todos ellos. Tuve muchos llamados y me regalaron una gran cantidad de santos. Era imposible que me fuera mal con tanta buena onda.

—Se te vio seguro.   

—Sí. Hubo un par de pelotas difíciles de entrada, en las que el arquero las necesita atajar para agarrar confianza, más en mi caso que hacía mucho que no jugaba. Gracias a Dios todo salió bien y Central se quedó con el triunfo.

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