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Mendoza, cuna de arqueros

Mendoza, cuna de arqueros

Desde Moreno hasta la generación que hoy brilla todos los domingos en la Primera de AFA.


UN GRANDE. Juan Carlos Moreno fue el primer arquero mendocino en abrir nuevos horizontes.

Con seis mendocinos jugando hoy en equipos de la Primera de AFA y una tradición que se inició  allá por la época del 60, Mendoza ha mostrado ser una tierra de buenos arqueros.  
 
Aquel Argentinos Juniors de 1960, la sensación de ese año en el torneo de la AFA, puntero absoluto desde la vigésima fecha hasta casi las ultimas jornadas, cuando una imprevista derrota como local frente a Lanús por 3 a 1 se llevó el sueño y la gloria del título, finalmente clasificado tercero por diferencia de gol con 39 unidades, el mismo puntaje que el subcampeón River, apenas a dos del campeón Independiente (41). 
 
El recordado cuadro de la Paternal tenía a un mendocino en el arco - el primero de ayer, referente de hoy - el Pelado Juan Carlos Moreno, en el mejor momento de su larga y brillante trayectoria. 
 
Fue el primero en ser convocado a la Selección Argentina en mayo de 1960 junto a Osvaldo Ayala (Boca y Huracán) y Rubén Navarro (Huracán) para los partidos de la Copa Roca frente a Brasil (4-2 el 26-05-60 y 1-4 el 29-05-60) ambos en River, y un amistoso frente a España que ganó Argentina 2 a 0 (24-07-60) como suplente de Roma. 
 
Aquel pibe de llamativo físico, largos brazos, fuertes y seguras manos y excelentes reflejos que con melancolía todavía se acuerda que solía posar descalzo para no aparecer tan alto como realmente era ante sus pequeños compañeros cuando se iniciaba en el baby de Villa Isolina, el equipo infantil que reunía a los chicos que vivían cerca de la antigua esquina de Sobremonte y Paso de los Andes, en la Quinta. 
 
Hasta donde lo seguía el Chileno Ponce, conocido como el Sargento por su autoridad y fuerte personalidad, que soñaba con llevarlo al semillero de Independiente Rivadavia donde había jugado en los años 30. 
 
Sin embargo el destino, lo que también cuenta con añoranza, lo llevaría a Andes Talleres cuando su papá - don Angel - había comenzado a trabajar como delegado en las inferiores azulgranas porque la familia se había trasladado a una nueva casa, a la altura de la calle Segura casi esquina Brasil, muy cerca del club de Godoy Cruz. 
 
Lejanos tiempos en los que desde la tribuna seguía con admiración y entusiasmo los movimientos del inolvidable Tata Weinert, el arquero titular de la primera, al que llegaría a reemplazar con apenas 17 años en un partido contra Gutiérrez en el que su equipo perdió 6 a 1 pero se ganó un traje que la sastrería El Cóndor obsequiaba a los arqueros que atajaban un penal, lo que había logrado esa tarde mezcla de felicidad y cierta amargura. 
 
Casado en 1957 con Mabel Lourdes Cerutti, el mismo año de su pase a Argentinos, cuando también había estado en los planes de River, padre de 4 hijos -Luis Ángel (52), Adriana Mabel (50), Mónica (44) y Juan Carlos (39), a los 78 años de edad, Moreno, es un agradecido de de su campaña y de haber sido preseleccionado dos años antes del Mundial de Chile de 1962 donde finalmente atajaron el Tano Roma y Rogelio Domínguez. 
 
Su carrera se prolongó justamente en ese país, muy caro a sus sentimientos. Fue figura primero en Coquimbo Unido y más tarde en Palestino, refuerzo de Colo Colo en el 64 donde enfrentó al Santos de Pelé. Sin embargo no llegó a nacionalizarse chileno lo que le habría posibilitado jugar el Mundial de Inglaterra de 1966, cuando el periodismo y la opinión pública pedían su inclusión. 
 
Otros Nombres 
 
Los nombres de Julio Héctor Marchena, Luis Antonio Pieruz, Ramón Dieguez, José Daniel Morón, Ernesto Garín, Nicolás Servando Villamil y Miguel Angel Bertani (el sanrafaelino que jugó en Atlanta en los ‘70) integran una segunda nómina de arqueros mendocinos que entre las décadas del 60 y del 80 también cruzaron los límites de la provincia y actuaron en distintos clubes de la AFA o bien en otros países.
 
El periodista deportivo Alfredo Pedro Alegre, redactor de Proyectos Especiales en la Editorial Atlántida de Buenos Aires, gran conocedor de la historia de Chacarita, refiere que el Cebolla Marchena, que en Mendoza había reemplazado justamente al Pelado Moreno en Talleres y que era jugador de Selección, actuó 3 veces como titular del Funebrero en el campeonato de 1962. 
Alegre cuenta también que el Nicho Dieguez, actualmente radicado en la Capital Federal donde maneja un taxi, con pasado en Huracán Las Heras y en Godoy Cruz, jugó 27 encuentros en la primera de Chacarita en 1967. 
 
El Canario Pieruz, que fuera alumno de Leonardo Murialdo y que a los 16 años debutó en la primera del club de Villa Nueva, fue uno de los que más lejos llegó porque en 1959 viajó a Europa recomendado por el técnico José Cabo Puig junto al puntero Andrés Manuel Puche y el centrodelantero Benjamín Ianizzotto para jugar en Unión Deportiva Las Palmas. 
 
Sin embargo, como explica quien fuera su gran amigo, Joaquín Romeaux, no pudo actuar oficialmente al encontrarse cubierto el cupo de extranjeros y sólo lo hizo en amistosos. A su regreso pasó por Godoy Cruz e Independiente Rivadavia y se retiró a los 38 años. 
 
El Huevo Morón 
 
José Daniel Morón, surgido en Unión Vista Flores de Tunuyán, fue figura en Talleres entre el 76 y el 81, titular en la inolvidable victoria 3 a 2 sobre el Milán en 1979, que actuó luego en Ledesma de Jujuy (1982) y con posterioridad en Unión (1983-1987), se convirtió entre el ‘88 y el ‘98 en el arquero argentino más exitoso del fútbol chileno donde defendió los colores del Colo Colo.
 
Logró 4 Nacionales, 4 Copas Chile, fue Campeón de la Copa Libertadores en 1991 y además ganó una Recopa Sudamericana y una Copa Interamericana, ambas en 1992.Tras el retiro oficial luego de jugar en Osorno (1995), Concepción (1996), Palestino (1997) y Audax Italiano (1998) se radicó en Santiago y en la actualidad integra como entrenador de arqueros el cuerpo técnico de la Selección Chilena que dirige Bielsa. 
 
Morón se nacionalizó chileno en 1995 y fue convocado dos veces por el español Xabier Azkargorta a la selección de ese país. 
 
Nicolás Servando Villamil, aquella joven promesa del Atlético Argentino de los años 80, formado por Fernando Morellatto. Se incorporó definitivamente a Racing en la temporada 86-87 junto a Esteban Pogany, pasó después a Estudiantes donde fue suplente de Luis Islas y finalmente prolongó su carrera en Chile donde alcanzó prestigio y reconocimiento en la U, Concepción, Everton y Ñublense. Al igual que Morón se quedó a vivir en Chile. 
 
El Gato Garín 
 
El empresario Ricardo Fuica, en 1977 concretó un trueque de singular importancia: Ernesto Gregorio Garín, surgido del semillero Azul, pasó a Ferro Carril Oeste en trueque por Héctor Cúper. Fue un año difícil para el Gato -que de 44 encuentros jugó 29 como titular- porque el conjunto de Caballito perdió la categoría. 
 
Se recuerda que el presidente azul, Jorge Nanclares, se opuso a la posibilidad de que el citado trueque tuviera carácter definitivo por lo que Cúper regresó a Ferro y Garín a Independiente, donde fue campeón en 1978. El Gato pasó además por Chacras, Murialdo, Ledesma de Jujuy, Palestino de Chile, San Martín y jugó en Canadá. 
 
De Selección 
 
Diego Pozo (16-02-78), con pasado en Godoy Cruz donde comenzó su campaña, Huracán Parque Patricios, Talleres e Instituto de Córdoba y actual en Colón desde el Apertura 09, con tres presencias en la Selección Nacional, tiene grandes posibilidades de ser el tercer arquero en el Mundial. Fue titular frente a Panamá, Ghana y Catalunya el año pasado y Maradona aseguró que hoy por hoy será el elegido por detrás de Romero y Andujar. 
 
También Nelson Ibáñez (13-11-81), iniciado y actual titular del Expreso, con pasado en Guaymallén, Alumni de Villa María y Huracán Las Heras tuvo su gran oportunidad en la Selección de Maradona frente a Jamaica (2-1, el 10-02-2010). 
 
El caso de Adrián Gabbarini (10-10-85) es una demostración más de la capacidad de Miguel Santoro como entrenador de arqueros, formador además de Ustari y Assmann entre otros. 
 
Tras jugar en Guaymallén (2001) y la Lepra (2004-2005) viajó a Buenos Aires y a los 24 años le llegó la oportunidad de jugar en primera. Sin goles en contra en 8 de las 13 fechas disputadas. 
 
Lo que reconoce el Pelado Moreno en su charla con Más Deportes, “el mejor de todos es Gabbarini, grita, ordena, achica bien, vuela a cualquier ángulo, le sobra presencia de arquero y muestra personalidad. Pero mi ídolo es Torrico, al que siempre aconsejaba cuando jugaba en Andes Talleres. Me ponía detrás del arco en los entrenamientos y no me cansaba de darle indicaciones”.

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