Montoya, con reflejos instantáneos, le tapó la pelota del partido a Calderón y fue clave en la victoria.
ENORME ATAJADA DE MONTOYA PARA AHOGARLE EL GRITO AL 9.
Las agujas marcaban 25 minutos en Liniers. Germán Montoya hizo paralizar relojes, corazones y todo lo que anduviera dando vuelta por el Amalfitani. Tiro libre para Estudiantes, el envío del Chino Benítez no salió preciso y el rebote le llegó a Moreno y Fabianesi, quien exigiéndose metió la bocha al área. Media vuelta y tremendo remate de Calderón con lucimiento del arquero de Vélez: mano derecha, dedos apuntando al cielo y salvada estupenda para mantener su arco en cero e inyectarle seguridad a un equipo que a partir de ahí se adueñó del partido.
Montoya ha mostrado la capacidad para no rendirse jamás a pesar de las adversidades. Como la que sufrió ante Tigre, en la tercera fecha, cuando Matías Giménez lo ruborizó delante de su propia gente. O cuando la exigente platea Norte lo analizaba con feroz lupa en su arribo al club, a mediados del año pasado. O cuando hace un par de meses llegó Marcelo Barovero para intentar eyectarlo del arco. Sin embargo, el cordobés no se achicó y con el apoyo de Tocalli se afianzó y se transformó en el arquero titular.
La confianza entregada por el DT tuvo una nueva devolución. Una salvada de esas que te ganan partidos, símil Juan Pablo Carrizo en el River campeón, para dejar el arco en cero cuando estaba abierto para cualquiera. Le alcanzó para apagar la Caldera...





