N’Kono, el brujo
El ex arquero de Camerún fue expulsado de la Copa Africana de Naciones 2002 por un presunto acto de magia negra. ¿Consecuencia? Los “Leones Indomables” salieron campeones.
África es una enciclopedia y biblioteca de historias, leyendas y aventuras esotéricas. Relatos de brujerías, hechizos, maldiciones y otros episodios inverosímiles invaden el cancionero popular, con la certeza de que la gran mayoría de ellos ni siquiera tuvieron el estado público suficiente por la dudosa autenticidad, aunque la mayoría de los casos, aparecen como veraces y hasta algunos causan miedo.
El “Gigante” Thomas N’Kono, primer jugador africano en jugar en la Liga Española, cuando Espanyol de Barcelona confió en sus condiciones. Arquero de gran talla, fue conocido por ser protagonista en aquella epopeya de Camerún en el cotejo inaugural del Mundial de Italia ’90, superando al seleccionado argentino 1 a 0, arrebatándole el cetro que en buena ley había obtenido Diego Maradona y compañía en México 86. Los “Leones Indomables” llegaron a cuartos de final, después de pasear literalmente a Inglaterra y no definirlo a tiempo.
Pero N’Kono seguía sin pasar inadvertido. Por eso, en la Copa Africana de Naciones, en 2002, la presencia de los brujos era normal y corriente en todos los planteles a lo largo de los torneos continentales. Y en esa edición, explícitamente, la Confederación Africana prohibió la presencia de hechiceros en los planteles.
Salvo Sudáfrica, el resto de los participantes tenía al menos uno en la lista preliminar, de la manera más natural, como si fuera un médico, utilero, masajista, etcétera. No obstante, pese a que la normativa estaba vigente por primera vez, el escándalo, por arte de magia, salió a la luz en las semifinales entre Malí y Camerún: N’Kono fue acusado de hacer magia negra. Consecuentemente, fue detenido e inicialmente sancionado por un año para ejercer su cargo oficial de entrenador de arqueros.
Faltaba una hora para que el cotejo diera inicio, mientras N’Kono dirigía el entrenamiento, fue abordado por el personal policial que lo rodeó y lo zamarreó hasta la humillación. El DT de Camerún, el alemán Winfried Schafer, quien se encontraba inspeccionando el terreno de juego, intentó en vano de repeler la agresión, pero entonces llegaron más efectivos de seguridad. Schafer, indignado, solicitó a los periodistas y fotógrafos presentes que registrasen el momento en el que N’Kono fue llevado hasta el túnel de vestuarios y arrojado por sus escaleras con los pantalones por los tobillos. La sorpresa llegó después: encontraron un objeto en el campo de juego, de estrecha vinculación con la magia negra. Habría sido utilizado por el ex arquero con la finalidad de darle energías a Camerún para clasificar a la final. Y se ve que el hechizo fue efectivo, porque los “Leones Indomables” batieron al local 3 a 0 y después logró la consagración en la final, al superar a Senegal por penales y de esa forma obtuvo su cuarto título. La figura del equipo, por encima del emblemático Samuel Eto’o y Patrick Mbomá, fue sin duda, N’Kono, con su inconmensurable e invisible aporte desde afuera de la cancha...





