Ochoa de bronce
El capitán y referente máximo del Tri olímpico no pudo contener las lágrimas luego de obtener la medalla de bronce en Tokio.
Guillermo Ochoa es todo un referente de la selección de México. Capitán y líder del Tricolor olímpico, a sus 36 años se dio el lujo de sumar un logro más a su experimentada carrera: la medalla de bronce en los Juegos de Tokio. Luego de la derrota contra Brasil en semifinales, los dirigidos por Jaime Lozano se enfrentaron este viernes al local Japón por el tercer puesto, ganando 3-1 y alcanzando el podio.
Finalizado el partido, el DT agrupó a todos los jugadores en el centro del campo y Memo rompió en llanto de la felicidad por la presea, la primera que logra en su trayectoria como arquero del seleccionado mexicano. Las cámaras iban y venían entre el discurso de Lozano y la imagen del futbolista del América, quien miraba al cielo y con sus guantes intentaba secarse las lágrimas.
Minutos más tarde, en diálogo con Marca Claro, Ochoa explicó su emoción: "Quería llevarme una medalla, no quería regresar a mi casa en México con las manos vacías. Quería que mi familia cargara la medalla porque fue mucho sacrificio, mucho esfuerzo, muchos días sin descanso. Fuimos de los primeros en llegar a Japón y nos propusimos ser los últimos en irnos y lo conseguimos. Antes de venir para acá me despedí de mis hijos y mi hijo me dijo: 'Papá, ¿otra vez?', y te rompe el corazón".
Y concluyó: "Hay cosas que la gente y la prensa no ve. No saben de las malas comidas que tuvimos, los viajes, los problemas que hay en casa. Se nos juzga mucho, no hemos parado. Estar en la élite no es sencillo, se nos exige física y sobre todo mentalmente. Es una medalla que es para mi familia. Siempre trato de dar lo mejor para mi país cada vez que juego".





