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Olimpo tiene el arco cubierto

Olimpo tiene el arco cubierto

A Dario Capogrosso lo llamaron el viernes a la noche, arregló de palabra y el último sábado a la tarde ya estaba en nuestra ciudad. Observó el amistoso ante Racing de Olavarría, firmó su contrato profesional y le contó a "La Nueva Provincia" como fue su inesperada y sorpresiva incorporación a Olimpo.


"Se dio todo tan rápido que no sé por donde empezar. El presi (por Alfredo Dagna, titular aurinegro) lo tenía bien guardado... (risas). Es una alegría enorme poder incorporarme a un club con aspiraciones y que, cada vez que participó en la B Nacional, siempre luchó por ascender. A eso vine, a pelear", fue la palabra de Darío Ariel Capogrosso, quien silenciosamente y sin levantar la más mínima sospecha, se convirtió en el refuerzo Nº 18 de Olimpo.

El arquero capitalino, de 33 años y 1,94 de estatura, estaba libre, y por eso arregló condiciones rápidamente con el club bahiense. Llegó a préstamo por un año, aunque en su contrato quedó establecido que Olimpo puede hacer uso de una opción de compra después de junio de 2013.

"En mi llegada a Olimpo mucho tiene que ver Walter Perazzo, quien me llamó y se mostró interesado en mi. Eso fue lo que me terminó de convencer", señaló el golero, que empezó su carrera en Platense y siguió en Talleres de Córdoba, Tigre, Aldosivi, Atlético Rafaela, CAI y Deportivo Merlo.

--¿Cómo va a ser pelear un puesto con Nereo Champagne, hoy el arquero titular del equipo?
--No va a tener nada de extraordinario. Lo que me gané, siempre, fue en base a humildad, trabajo y sacrificio. Eso es la base de todo. Soy consciente que he llegado sobre la hora y que el arquero será Champagne. Y me parece bien.

--Para tu llegada, ¿tuvo algo que ver Emmanuel Martínez, ex compañero tuyo en Deportivo Merlo?
--No sé, capaz que le preguntaron por mí. Sé que Perazzo pidió referencias mías por todos lados y, si estoy acá, es porque me he manejado bien durante mi vida y mi carrera.

Es consciente
El 12 de julio de 2009 marcó para siempre la trayectoria de Capogrosso. Ese día, su equipo, Atlético Rafaela, que en el partido de ida había ganado 3-0, jugó la revancha de la Promoción ante Gimnasia y Esgrima La Plata. La Crema perdía 1-0 y quedaban 3 minutos para el final. Y el milagro se dio. Franco Niell metió, con algo de complicidad de Capograsso, los dos goles que le faltaban al Lobo, que permaneció en Primera.

Los hinchas rafaelinos amenazaron al arquero y a su familia y en el ambiente se hablaba de que Capo había "ido para atrás".

--¿Sos consciente que te conocen por ese partido y no porque seas un mal o buen arquero?
--¿Qué te puedo decir? Tengo la consciencia tranquila, sé como actué; no c... a nadie. Eso pasó hace mucho tiempo y, para mi, quedó totalmente sepultado.

"Desgraciadamente hay muchos que hablan demasiado pero no hacen nada por el fútbol. Hablar es gratis, pero muchos lo hacen con mala intención. En su momento me molestó, pero mi carrera siguió y cada club que me contrató no me preguntó por ese hecho o por ese partido. Los que están cerca mío saben que yo no perjudiqué a nadie, y eso me deja tranquilo".

--¿Qué clase de arquero sos?
--Me gusta hablar, brindar seguridad y ordenar al equipo en todo momento. Trato de darle confianza a mis compañeros para que se suelten, para que cuando miren para atrás no duden.

--¿Con qué tipo de plantel te encontraste?
--Me di cuenta que lo mejor es el grupo, que hay buena onda y que te hacen sentir uno más. Estoy sorprendido para bien.

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