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El meta suplente del Zaragoza, Miguel, ha explotado en contra de su situación y ha vuelto a dar un nuevo foco a un tema que da para mucho. ¿Es la de portero suplente la peor situación posible dentro de un equipo?


El mundo del fútbol siempre tiene un vuelco de tuerca incomprensible para muchos y que se ceba sin nostalgia alguna con los porteros suplentes. Muchos de ellos son, para la gran mayoría del público, auténticos desconocidos y difícilmente se les puede poner cara a sus nombres. Este jueves, uno de ellos, concretamente Miguel, eterno suplente de César en el Zaragoza, ha explotado y no aguanta su actual situación que, si ya de por sí era complicada, quieren cebarse aún más.

La historia es fácil. Miguel es, como ya hemos explicado, el comparsa de César en la meta aragonesa. Nunca se queja, no debate, sólo trabaja, entrena día a día y está disponible al cien por cien para cuando Víctor Fernández lo necesite (muy pocas veces). Así, con ese panorama, Miguel ha vivido varios años pero este jueves, cuando ha conocido la noticia de que Aranzubia está muy cerca de llegar para quitarle el puesto, Miguel no ha aguantado más porque no entiende la situación.

"Creo que tengo el futuro bastante negro. Me da pánico hasta coger un periódico. A ver lo que pasa y si traen otro guardameta la intención es mancharme porque no quiero estar de tercer portero otro año mas pues sería dar un paso atrás", dijo Miguel.

El portero ve su caso muy extraño: "No veo lógico otro portero. Está claro que si lo fichan yo sería el tercer portero y solo estaría para sentarme en el banquillo en caso de lesión de César. Creo que para eso hay chavales del filial que podrían hacerlo perfectamente porque están capacitados para jugar en el filial y ser el tercer portero".

Antes de terminar la rueda de prensa llorando ante lo irreal de la situación, el meta explicó que nadie le ha puesto pegas a su trabajo y recordó que "son cosas que echas en falta y te duelen. No sé si es porque soy de la cantera y me llamo Miguel pero las cosas son así", añadiendo que está cansado de ser "el Miguel bueno, el que nunca protesta".

"Si me lo dicen a la cara hace tiempo y tengo tiempo para buscarme la vida lo habría aceptado pero ahora la cosas son mas complicadas", valoró entre lágrimas, las lágrimas en las que más de un guardameta en el olvido se ha sentido protagonista (Diego López, Jorquera, Mora, Cobeño...) gracias a Miguel, que ha despertado de nuevo el eterno debate de la suplencia más dolorosa del fútbol.

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