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Petar Radenkovic, el precursor de Higuita

Petar Radenkovic, el precursor de Higuita

Petar Radenkovic, alias Radi, fue el antecesor del portero René Higuita pues dos décadas antes de la repercusión mundial del colombiano como meta que jugaba con los pies ya lo hacía con asiduidad este serbio en el TSV Múnich 1860 en la década de los años 60 en la Bundesliga.

Desconocido para el gran público no alemán, Radi fue tremendamente popular en sus nueve años jugando en Alemania, primero en el Wormatia Worms y luego en el Múnich 1860, el equipo, y no el Bayern, de la mayoría de los muniqueses, actualmente en la Bundesliga 2.

Radi, que jugó en su antigua Yugoslavia natal en el OFK Belgrado pese a haber pasado antes por el Estrella Roja, fue criado por sus abuelos, al no poder estar con él sus padres, a los que el estallido de la Segunda Guerra Mundial les pilló de gira en Estados Unidos y no pudieron regresar. Su padre era un popular guitarrista, Rasha Rodell.

Conquistó Radenkovic la plata en los Juegos de Melbourne en 1956, derrota al fin y al cabo, aunque cumplió su sueño de conocer a Lev Yashin, La Araña Negra, el portero de la Unión Soviética, el mejor guardameta de todos los tiempos, quien le regaló sus guantes. Ya en Alemania, y tras una temporada en el modesto Wormatia Worms (hoy en cuarta división), fichó por el Múnich 1860.   
Portero/centrocampista

Popular por su afición a jugar la pelota en la medular como un futbolista más de campo, Radi está considerado el mejor meta de la historia del Múnich 1860, un verdadero ‘showman’ también fuera de los terrenos de juego por los que correteaba por todas partes. Fue muy polémica su fotografía vestido de prisionero número 1.860, repudiada por la DFB, la Federación alemana, por la no tan lejana época nazi que todos querían olvidar.

Su acción más conocida fue precisamente la primera en la que salió tan temerariamente de su propia área que provocó el pánico en su hinchada. Sucedió en el derbi muniqués contra el Bayern, en la jornada sexta de la temporada 1962/63, cuando le dio por regatear a varios rivales en el mismísimo centro del campo, algo tan llamativo en la época que le convirtió en una especie de dios, protagonista en 1965 del ‘single’ musical ‘Yo soy Radi, yo soy el rey’ que alcanzó el quinto puesto en las listas germanas gracias a los 400.000 discos vendidos.
 

Sus acciones en la medular se parecían a la que protagonizó recientemente el portero chino Yang Zhi, del Beijing Guoan, cuando se atrevió a progresar como un medio en el partido frente al Tianjin Teda. La acción no acabó en gol pero sí aquella de Higuita en el Mundial de 1990 cuando su osadía le supuso encajar un gol contra Camerún en los octavos de final en Nápoles.

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