Pontiroli recordó a Héctor Larroque
Marcelo Pontiroli, preparador de los arqueros en las inferiores de Quilmes, analizó la decisión que tomó el ex arquero de Boca Héctor Larroque de terminar con su vida. Sobre este tema, expresó que lo conocía desde su infancia y que compartieron rivalidad jugando fútbol infantil porque vivían en el mismo barrio. Además, expresó que los problemas empiezan a aparecer cuando el jugador retirado no sabe que hacer de su vida y no encuentra el camino detrás del fútbol.
"En lo peronsal me ha tocado un poco lo de Héctor Larroque, porque crecimos prácticamente juntos en el mismo barrio y nos enfrentamos mucho cuando jugábamos al baby fútbol".
"El arquero debe estar muy preparado para la crítica. Al mínimo error estás sacando del arco el gol del contrario. Muchas veces tenés que soportar cosas que te superan y tenés que ser muy fuerte de la cabeza".
"No apunto al tema de las declaraciones, sino voy a lo más interno. En mi caso personal siempre traté de mantener un perfil bajo, porque soy así. Enfrente del grupo siempre manifesté lo que pensaba que era mejor para el grupo y tomaba la posta. Algunos demuestran una cosa y otros otra. A la hora de reclamar algo y creía que era justo lo hacía, siempre pensando en lo mejor para el grupo".
"Yo digo que los arqueros que no tienen carácter siempre quedan en el camino. De la única forma que entiendo y pienso en dar vuelta la situación adversa es hacer oídos sordos y pensar en lo siguiente. La gente es especial, te quieren, después no te quieren y después te vuelven a querer. Creo que hay que tener equilibrio, y a los chicos les digo cuando cometen un error que ya está, y que piensen en hacer bien las siguiente porque esta ya pasó. El que supera estas cosas llega a jugar en Primera".
"Los problemas realmente vienen cuando no estás preparado para dejar al fútbol y por algún motivo tenés que dejarlo. Yo lo estuve meditando durante dos años y tenía muy en claro lo que quería. Se presentó la oportunidad de entrenar a los arqueros de Quilmes y agarré esto pensando en mi futuro. Así fue, que apareció esto y decidí dejar de jugar. En mi caso particular no extraño el fútbol para nada. Creo que los problemas pueden empezar cuando no sabés que hacer de tu vida después de abandonar la profesión".
"Lamentablemente, hoy para el técnico es mucho más fácil traer un arquero de 30 años que jugarse por un chico de inferiores. Esto genera que si el arquero se equivoca la culpa no la tiene él, sino el jugador que se equivocó, y se desliga de toda responsabilidad si no pone al chico. Todo esto va generando que se pierdan muchas cosas, sobre todo para el fútbol argentino".





