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Porteros Africanos


Es un tópico recurrente a la hora de hablar de fútbol africano, el referirse a la falta de calidad de sus porteros. Se dice que son ágiles de reflejos, pero anárquicos, irregulares y exentos de técnica. Siempre he pensado que esta manera de referirse a los arqueros africanos está determinada por los tópicos pseudoracistas que identifican a los jugadores negros sistemáticamente con virtudes físicas innatas y jamás con valores trabajados, fruto del esfuerzo, o que connoten inteligencia. Resulta ciertamente lamentable comprobar cómo invariablemente los analistas del fútbol, cuando hablan de futbolistas del continente negro despliegan un sinnúmero de alabanzas físicas –una máquina, una bestia, un todoterreno, etcétera-, que matizan con la constatación de una supuesta falta de inteligencia sobre el campo, referida con eufemismos como “anarquía innata” o, en un caso casi más lamentable aún, su “alegría natural” para el juego –que poco menos los identifica con niños-.

Como ya he dicho, creo que estos retratos de los jugadores africanos no nacen de un análisis serio de su juego, sino que son productos de un escenario tópico que precede, con mucho, al fútbol, y que identifica al negro con el salvaje, y al salvaje con una mezcla de virtudes físicas y de carencias sociales y mentales -que contrastan con la decrepitud física del habitante medio de la “civilización” y su virtud social e intelectual, como ser político, acostumbrado a vivir en convivencia, racional, juicioso, etcétera-.

En este sentido, en la mayoría de las ocasiones, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Por ejemplo, en realidad cualquier equipo europeo medio es físicamente más fuerte que su correspondiente africano. Esto es así porque en Europa la profesionalidad de sus jugadores es una constante, mientras que en las selecciones africanas se combinan los profesionales con amateurs. El despliegue físico en ligas como la holandesa, la belga o la austriaca es mucho mayor que el que se da en ligas medias africanas.

En el tema de los porteros sucede, como hemos señalado, algo parecido. El portero africano siempre es analizado bajo las mismas claves. Cualquier cancerbero del continente negro se identifica, inmediatamente, con un patrón que lo describe como rápido de reflejos, excepcionalmente ágil, pero con una escasez de virtudes técnicas, malas salidas, falto de concentración, etcétera. Un análisis que repite, como era de esperar, los mismos tópicos que con respecto al resto de jugadores.

Y sin embargo, creo que esto no hace honor a la realidad. Hay muchos, muy buenos y muy malos, porteros africanos. Los hay de todos los tipos y colores. Hay ágiles y hay otros que son tan pesados como una escultura de mármol. Los hay capaces de no pensar en otra cosa que en el posible destino del balón durante noventa, ciento veinte, un millón de minutos, y hay otros que a cada instante tienen la cabeza en un lugar muy lejano al del terreno de juego. Algunos destacan por sus salidas, en los córners, por ejemplo, y otros hacen que cada vez que se alejan un metro de la línea de gol, tiemblen al unísono sus defensas, y sonrían todos los delanteros rivales.

En una palabra, hay de todo. Como en Europa o en América. Como no podía ser de otra manera. Otra cosa es que en Europa pocos equipos apuesten por un guardameta africano. Pero creo que esto es más debido al hecho de que en las ligas más fuertes es difícil apostar por un portero que ocupa plaza de extranjero, que por una supuesta falta de calidad de los mismos. Por ejemplo, creo que Vincent Enyeama, titular de la selección nigeriana, podría perfectamente ocupar la portería de cualquier equipo medio alto de las ligas más fuertes de Europa. A punto estuvo de hacerlo en el Bolton, pero un inoportuno resfriado hizo que no pasara la primera prueba. Estos últimos años ha jugado en una de las ligas periféricas de Europa, la israelí, defendiendo la portería del Bnei Yehuda de Tel Aviv, con el que ha realizado magníficas actuaciones que han hecho que este mismo verano firme por el Hapoel de la misma ciudad. Un equipo mayor, sin duda, que el anterior, pero que aún se le queda pequeño a Enyeama.

Otro interesante portero, este sí más irregular, es Richard Kingston, que acaba de firmar por el Birmingham inglés, club en el que competirá por la titularidad con Maik Taylor. Kingston ha desarrollado la mayor parte de su carrera deportiva en Turquía –de hecho tiene la nacionalidad turca, donde es conocido también como Faruk Gürsoy-, en equipos menores, como el Antalyaspor o el Ankaraspor. En la temporada 2004/05 tuvo su primera gran oportunidad, fichando por el Galatasaray, sin embargo, no pudo desbancar de la titularidad al colombiano Faryd Mondragón. Esta última temporada, fue cedido al Hammarby sueco, en el que realizó fantásticas actuaciones que llamaron la atención de importantes clubes. Finalmente, como hemos dicho, ha sido el Birmingham inglés el que se ha hecho con sus servicios.

Otros portero interesante es Steve Mandanda, congoleño, que ha sido titular en el Le Havre francés las dos últimas temporadas. Es uno de los porteros con mayor proyección de Francia, hasta el punto de que el Le Havre acaba de rechazar una oferta de un millón y medio de euros del Olympique de Marsella por él. Lo que parece seguro es que pronto abandonara su actual club por un equipo mayor y, al parecer, por un mayor importe.

Quien sí ha dejado su equipo es el joven belga de origen congoleño Yves Makabu-Makalambay, que ha fichado por el Hibernian escocés procedente del Chelsea, donde era el cuarto portero. Se trata de un jugador internacional con la Sub21 belga, de enorme estatura (1,97 m), del que se hablan maravillas. Además, tiene la virtud de haber podido aprender estos últimos años en el Chelsea, del que llegó procedente de la cantera del PSV, del que probablemente es el mejor portero del mundo, Petr Cech.

Otro portero africano que ha cambiado de club estos últimos días es Boubacar Barry, “Copa”, portero titular de Costa de Marfil. Ha abandonado el Beveren tras su descenso, para fichar por otro equipo de media tabla belga, el Lokeren.

Hay más porteros interesantes de los que podríamos hablar. Agustin Ejide, nigeriano, titular la mayor parte de la temporada en el Bastia francés, Charles Itadje, de sobra conocido, los cameruneses Pierre Ebedé (recientemente dado de baja por el Panathinaikos) y Souleymanou Hamidou, que en numerosas ocasiones deja a Kameni en el banquillo de los leones indomables, el veterano costamarfileño Jean-Jacques Tizie, que nunca dio el salto a Europa, pero es uno de los más respetados porteros de África -ahora defiende la camiseta del Zamalek egipcio-, el joven ghanés Sammy Adjei, titular en el MS Ashdod israelí de Haim Revivo, el malí Mahamadou Sidibe, que juega en el Kerkira griego y al que hemos visto en la Copa de la UEFA, el conocido para el público general Tony Sylva, y un largo etcétera que muestra la absoluta heterogeneidad de los guardametas africanos, desmintiendo tópicos desfasados que es mejor desterrar definitivamente.

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