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Sólo me queda la Selección

Mario Daniel Vega vive a pleno el sueño que arrastró desde chico, cuando en Cutral Co se imaginaba como el arquero titular de River. Diez años después de su debut en Alianza, lo hizo realidad.


“Por estar en un club como éste y si mantengo el nivel se me puede dar (la Selección), pero no lo pienso, disfruto el presente”, dijo El Indio.
 
Neuquén > El 26 de junio de 1996, con la nieve cayendo en Cutral Co, en una casa del barrio Aeroparque, la familia Vega se reunía para ver a Enzo Franccescoli, Ariel Ortega, Marcelo Gallardo y compañía. No era un partido más. Era el que llevaría River a ganar su segunda  Copa Libertadores ante el América de Cali. Sentado allí, un chico de 12 años repitió una vez más: “algún día voy a estar ahí”.   
Trece años después, Mario Daniel Vega se adueñó del arco riverplatense, “el más grande del mundo” según el Pato Fillol, cumpliendo con aquello que le reiteró una y otra vez a sus padres. Pero no fue fácil. Se marchó a los 18 rumbo a Buenos Aires para vestir la camiseta de San Lorenzo. Estuvo dos temporadas y prácticamente no jugó. En el 2004 le llegó la posibilidad en Nueva Chicago, la cual no desaprovechó. Fue el trampolín. Llegó a primera con el Torito, la rompió en el Apertura y pese a la llegada de Navarro Montoya que lo postergó inexplicablemente al banco, para el 2008 lo fichó “su” River.
 “Esperé mucho y sabía que me podía llegar la posibilidad. Estaba tranquilo y tenía que estar bien para cuando el técnico me necesitara”, dice el “Indio” con su habitual tranquilidad a la hora de declarar. Tampoco fue fácil. Durante dos años siempre fue el tercer arquero, pero la peleó y le llegó su hora. Hoy es el único de los tres arqueros que tiene la institución millonaria que continuará en el club.  
Viernes por la tarde, Daniel, acompañado  por un viejo amigo y colega, Mauricio Hinostroza (arquero de Petrolero Argentino), habla con La Mañana de Neuquén desde su departamento en Buenos Aires.   
 
Los dirigentes anunciaron que Ojeda está en venta y que a Barbosa no le renovarán el préstamo.
A uno lo motiva escuchar que va a continuar en el equipo, le da confianza, que se hable bien siempre es importante. Igual siempre hay que demostrar en la cancha esa confianza que te dan. Es un arco que exige mucho y no hay tiempo para relajarse. Lo importante es el grupo y uno no puede estar contento por el presente del equipo.  
 
¿Te imaginabas poder jugar con Ortega o Gallardo? 
Pasaron 10 años de cuando los veía a ellos por la tele, pero siempre dije que iba a jugar en primera y mi familia es testigo. Ha pasado todo muy rápido y trato de disfrutarlo, las cosas me costaron y por eso cuando salgo a la cancha no me meto presión, solo trato de disfrutar lo que me está pasando de donde estoy, con los monstruos que estoy jugando. 
 
¿Qué te sorprendió más cuando llegaste a River?
Sorprender, no sé. Lo que sí me impactó cuando llegué fue entrar al vestuario y ver el escudo y la ropa de River, todo listo para ponérmelo. No me puedo quejar, se me han dado muchas cosas que soñé cuando estaba en Cutral Co. Sólo me queda la Selección. 
 
¿Pensás en la Selección?
No. Trato de vivir lo que me pasa en River. Seguro que por estar en un club como éste y si mantengo el nivel se me puede dar, pero no lo pienso, disfruto el presente.  
 
¿Y el exterior?
Eso llega solo, por mí me quedó acá toda la vida, siempre lo soñé y hoy puedo estar. Al estar en un club como éste algo puede salir, pero me han tratado muy bien y quiero seguir acá.  
 
Pasó el tiempo. Atrás quedó el vestuario del Coloso de Ruca Quimey que con sólo 17 años lo vio debutar en el viejo Torneo Argentino B, allá por 1999, con la camiseta de Alianza. Atrás quedó el anonimato, para convertirse en uno de los jugadores de River que más apoyo recibe desde las tribunas. 
 
¿Qué hacías en la Copa Libertadores de 1996 y la Supercopa de1997? 
El día que River sale campeón de la Libertadores estábamos todos en familia, recuerdo que nevaba en Cutral Co y la Supercopa también la vi en familia. La verdad que de la historia de River sé bastante, siempre seguí los campeonatos y hoy poder vivirlo desde adentro es una gran satisfacción. Estar con la ropa de River, ser el arquero de River, es algo muy lindo. Que la gente te reconozca también. Todo lo que vivo en este club es algo que soñé desde chico.
 
Hasta hay un grupo de admiradores en Facebook.
Me comentaron algo y eso es muy gratificante. Cuando no jugaba la gente colgó una bandera pidiendo que me dieran una chance. El hincha se ha portado muy bien conmigo y el cariño que recibo de ellos es muy grato. Haber pasado por dos clubes y que te quieran marca que hay que ser buena persona y en la cancha dar todo. 
 
También estás en los videojuegos
Vi que estaba en el juego. Mi sobrino siempre me pone, pero cuando me hacen goles me saca. Cuando lo veo jugar se enoja conmigo porque me hacen un gol. Yo elijo a Marcelo (Ojeda).
 
“Los mejores recuerdos son los de mi barrio”  
 
Neuquén > Con 18 años Daniel partió a Buenos Aires para poder cumplir con su sueño. Lejos de su familia y de sus amigos se esforzó para alcanzarlo. Sin embargo, esa lucha constante y los miles de kilómetros de distancia, jamás lo alejaron de sus raíces. Por eso cada vez que el calendario se lo permite vuelve a su Cutral Co natal para estar con sus afectos. Asados y viajes con la familia, salidas y picados con los amigos forman parte de la rutina del hoy arquero titular de River.  
“Cuando voy estoy pocos días, así que aprovecho de estar con mi familia las 24 horas. Cuando mis viejos se duermen salgo un rato pero siempre con amigos. Mucho no me gusta salir así que siempre estoy con mi familia, por ahí viajamos pero siempre al lado de ellos”, cuenta el neuquino. 
 
¿Qué te acordás de Alianza?
El recuerdo es bueno, pude jugar campeonatos provinciales. Me quedan recuerdos de gente que se ha portado bien conmigo, que es muy poca la gente del club que se portó bien. Omar Poblet y un gran amigo como José Pezoa son dos muy buenas personas que siempre se portaron bien. José me guió cuando me vine a Buenos Aires, él estuvo acá y me previno de algunas cosas. Tengo amigos en Alianza que siguen jugando. Son lindos los recuerdos pero los mejores los tengo en el barrio, las estrellitas juveniles y en el barrio aeroparque. 
 
¿Cuando estás en Cutral Co juegan al fútbol o prefieren cuidarte?
Siempre cuando voy jugamos a la pelota. Nos juntamos todos los amigos de la infancia. A lo largo del año no se juntan pero cuando voy los chicos del barrio nos juntamos todos. 
 
¿Cómo viviste el debut en Alianza siendo tan chico?
Sabía que era chico, me sorprendía porque había jugadores más grandes, obviamente los nervios antes de jugar. Nunca tuve miedo de jugar a la pelota, me crié jugando con los grandes y una vez me quebré el brazo pero nunca tuve miedo. Es algo muy lindo jugar al fútbol. El que tiene miedo es de otro planeta, no sé. 
 
¿Seguís los partidos de Alianza o Petrolero, los clásicos?
Sí, los sigo porque tengo amigos en ambos equipos. El último ganó Alianza 2-1 y justo le tocó perder a mi amigo Mauricio (Hinostroza) que hoy esta acá (por el viernes), pero en Alianza hizo un gol otro amigo, José Zapata. Es una sensación media extraña, me llama uno que perdió y otro que ganó. Yo no hincho por ninguno. 
 
Se dijo
 
“De River sé bastante, siempre seguí los campeonatos y hoy poder vivirlo desde adentro es una gran satisfacción. Estar con la ropa, ser el arquero de River, es algo muy lindo. Que la gente te reconozca también. Todo lo que vivo en este club es algo que soñé desde chico”. (D. Vega)
 

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