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SERGIO ROMERO

El arquero se despide hoy de la Academia (y no sería el único) como titular y en el Cilindro: "Es un hasta luego", avisa el arquerito que se va al AZ Alkmaar.



Antes de irse a Holanda, Chiquito atajará en el Mundial Sub 20 que se disputará en Canadá.


Las vueltas del destino le guiñaron el ojo por última vez en Avellaneda. Desde el último habitante de Bernardo de Irigoyen (su pueblo natal en Misiones) hasta el porteño más fanático de la Academia tendrá, esta noche, la posibilidad de despedir a Sergio Romero del arco de Racing. Claro, porque Campagnuolo no se recuperó de una contractura y Chiquito abandonará el Cilindro de la mejor manera: jugando y llevándose todos los laureles. "Me sorprendió porque venía entrenando con el Sub 20 y no creía que iba a jugar. Pero ya está confirmado y ahora tendré que dar lo mejor", arranca la charla el pibe de 20 años, quien pese a su impactante físico (mide 1,91 y pesa 84 kilos) se muere de vergüenza cuando le preguntan por cómo espera que lo reciba la gente: "No sé... Yo vengo a jugar un partido. A los hinchas les agradezco porque siempre me bancaron y me reconocen por la calle".

—¿Te llevás muchos recuerdos del club?

—Uff... (reflexiona). Las Inferiores, el haber debutado. Fue todo muy emocionante, pero el fútbol es así y hay que disfrutar todo lo que se juega.

—¿Te vas con alguna deuda? Quizá haber jugado un poco más...

—No, no me voy en deuda. Apenas tengo 20 años y tuve adelante a un gran arquero como Campagnuolo que fue campeón en Racing. Estoy contento porque debuté acá... Y esa humildad con la que encara los micrófonos no es superficial. El, el próximo arquero de la Selección en el Mundial Sub 20, sabe que es su última práctica en el club que lo vio nacer y la disfruta. Ríe con sus compañeros, saluda a algunos hinchas y hasta regala su buzo de arquero antes de marcharse a la concentración. "No sé si mañana (por hoy) me emocionaré...", confiesa el uno cuando observa la calma del Cilindro, la cual estará muy lejos cuando el 1 de julio se convierta oficialmente en refuerzo del AZ Alkmaar de Holanda por cinco temporadas.

—¿Pensás en volver?

—Volvería a Racing con mucho gusto. Nunca es una despedida, siempre es un hasta luego...

—¿No te hubiera gustado seguir en la Academia?

—El tren sólo pasa una vez y hay que subirse. No hay segunda chance para los arqueros. Es así.

—¿No te da miedo jugar sabiendo que falta poco para el Mundial?

—Para nada. Voy a dar todo por Racing. Defender estos colores es lo más grande que puede pasar en la vida.

—¿Qué sabés del AZ? Lo dirige Van Gaal...

—No sé nada de nada. Tampoco quién lo dirige, tengo la cabeza en Racing y en el próximo Mundial.

La melancolía está instalada bajo los tres palos. Sergio Romero ya tiene las valijas hechas y sólo resta la fiesta de despedida. Esa que el destino le puso en el camino imprevistamente y que será inolvidable, sólo hasta que regrese...

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