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Se retiró Henao

Se retiró Henao

Juan Carlos Henao fue declarado mejor arquero de América en 2004, año en el que logró la Copa Libertadores con Once Caldas tras vencer por penales al Boca de Carlos Bianchi.

Se siente feliz porque se despidió del fútbol en el club donde debutó en 1992, con el que ganó la Copa Libertadores de América en 2004, en el que fue elegido mejor arquero de América por esa gesta. Aunque jugó en Bucaramanga, Millonarios o Real Cartagena, su corazón es del Once Caldas.

En enero del próximo año tendrá su partido de homenaje, el que se merece. Este domingo, con 45 años, tuvo su último partido oficial ante Santa Fe por la liga del fútbol colombiano donde cayó por 2 a 1. A pesar de la derrota, pudo disfrutar de lo que fue su último encuentro como profesional y con la camiseta del club de sus amores.

Después de tantos partidos, de hacer lo mismo todos los días, ¿qué sensación tiene ahora que llegó la hora de su retiro profesional?

Ha sido difícil. Tengo sentimientos encontrados: tengo la alegría de poder jugar el último partido en el Once Caldas. Será el cierre de mi ciclo deportivo y en el equipo que me dio la oportunidad de debutar. Pero tengo tristeza porque llegar al último partido no es fácil, menos después de una carrera que, gracias a Dios, ha sido larga…

¿Cuántas veces imaginó que llegaría este momento?

Nunca. Siempre se hablaba de que se acababa mi carrera, y seguía.

¿Qué recuerdos pasan por tu cabeza y con cuál te quedas?

Son muchos. La mayoría de la gente habla de la Copa Libertadores que ganamos, pero para mí son muchos más. Ese es especial, claro, pero también cuando ganamos la estrella después de 53 años (2003). Son recuerdos que llevo en la memoria por la alegría que vivió el hincha del Once.

Como usted dice, la gente recuerda es la Copa Libertadores. ¿Usted cómo recuerda ese título?

Con alegría porque sé que no pasé desapercibido en el fútbol. Se obtuvieron logros importantes y reconocimiento. Por todo eso, duermo tranquilo.

Luis Fernando Montoya, su extécnico, dice que sin Henao difícilmente hubieran ganado esa Copa...

Agradezco sus comentarios. Tuve un gran nivel en todo el torneo y eso sirvió para ayudarle al equipo a ganar, pero fue un trabajo de grupo. Cuando no estaba ahí para sacarla, estaban mis compañeros.

Usted le atajó dos penales a Boca en la final. El último, el definitivo, ¿cómo lo vivió?

Ya cuando pasa el tiempo es que uno dimensiona lo que se hizo. En ese momento, nada raro. Celebrar, ver la alegría de los muchachos, de la gente, de la hinchada. Y de Colombia, porque fuimos un equipo al que toda Colombia le tuvo cariño.

¿Qué conserva de aquel título?

Nada, solo la medalla. Lo demás ese mismo día se regaló a la gente que está pendiente de eso, amigos, familia. No tuve problema de que ellos tuvieran esos recuerdo.

La Libertadores le valió ser elegido el mejor arquero de América y además llegar a la Copa América con la Selección Colombia...

Eso fue un logro muy importante, más en una época de arqueros de mucho nivel como Faryd (Mondragón), Óscar (Córdoba), Miguel (Calero). Era difícil, pero fui convocado a muchas selecciones y me deja tranquilo porque por mi nivel pude estar con los grandes.

¿Perder la Intercontinental contra el Porto es un recuerdo amargo?

De frustración, porque no se ganó. Tuvimos la posibilidad de ser campeones mundiales, pero quedamos tranquilos porque dejamos una buena imagen. Llegamos a los penales y ahí ganaba cualquiera. Hubo frustración, pero dejamos en alto el fútbol colombiano.

Vayamos a sus inicios. ¿Por qué escogió el fútbol?

Me gustó siempre. Lo llevé en la sangre. Empecé en equipos de barrio, de liga, y las cosas se dieron. Pude surgir, ser reconocido y ganar cosas importantes.

Usted también fue delantero cuando empezó. ¿Por qué se quedó en el arco?

No sé. Combinaba las dos posiciones. Me quedé en el arco porque los técnicos me pusieron ahí, y no volví a ser delantero.

Usted comienza a jugar en la B, en Dinastía Riosucio. ¿Cómo fue ese arranque?

Ese fue mi trampolín para llegar al fútbol profesional, para pasar al Once Caldas. Le debo mucho a este municipio y a este equipo.

Creció en un entorno difícil, en un barrio complicado de Medellín. ¿Lo tocaron de cerca esas dificultades?

Todas. Todas me tocó vivirlas, desde la drogadicción, el alcohol, el sicariato, y amigos que en ese momento se fueron por esa opción. Soy agradecido con Dios porque no caí en eso.

¿Nunca cayó?

No. El fútbol fue clave, de no ser por eso, porque me tocó ir a buscar suerte en otros lados, me hubiera quedado en Medellín, en ese ambiente. Aunque me educaron bien y soy de buenos principios, quién sabe qué hubiera podido pasar.

Eso de sus principios lo corroboran sus técnicos, que dicen que siempre fue buena persona. ¿Hay algún episodio del que se arrepienta?

No. Siempre tuve buena relación con todo el mundo, con nadie tuve problemas. Eso es importante para mi tranquilidad.

Ellos dicen que usted no protestaba las decisiones...

Uno tiene que ser profesional y adaptarse a cada cuerpo técnico, acatar sus órdenes. Ellos mandan. Si dan la opción de controversia, uno habla con respeto. En sí, nunca critiqué ninguna decisión de ellos.

Lo que no le gustaba era ser capitán. ¿Por qué?

Nunca me gustó llevar la banda de capitán. Para ser líder y hablarle al grupo no se necesita la cinta. Yo trato de hablarles a mis compañeros. Ellos me han tenido como un referente por mi experiencia, por lo ganado y también por tantos partidos. Siempre traté de ser un líder positivo.

Sus primeros DT, como Heberto Carrillo, dicen que a usted le costaba salir del arco, pero que trabajó mucho para corregir. ¿Hubo algo que no pudo mejorar?

Fui un arquero que se sentía bien de libero y en el juego aéreo. Trabajaba en todo. Me considero un arquero completo.

¿Qué le faltó a su carrera?

No pienso en qué me faltó o qué hice, disfruto con lo que viví.

Siempre se le vio muy serio en público, pero dicen quienes lo conocen que es un arquero muy alegre…

Trato de llevar un buen ambiente en el grupo. El grupo asimila esto de la mejor manera. Porque en el fútbol no es solo dedicación y compromiso, también es estar contentos.

En Manizales es un ídolo. ¿En el resto del país cómo lo trataron?

No sé. La gente que sabe de fútbol me recibió bien.

¿Muchos insultos?

Jugador que no los reciba no vivió el fútbol.

En algún momento se hizo una cirugía estética en el rostro. ¿Cómo fue ese episodio de su vida?

No, normal, como cualquier persona que quiera mejorar. Seguí con mi vida normalmente.

Tuvo recientemente problemas de salud, un episodio de convulsiones y una parálisis facial. ¿Cómo se encuentra hoy?

Totalmente superados. Son cosas normales que le pasan a cualquier persona. Me recuperé tan rápido que los médicos quedaron sorprendidos.

¿A qué se va a dedicar ahora?

Lo que siempre hemos hablado es ser el entrenador de arqueros y luego miraremos qué más resulta.

¿Cuál es su legado?

Profesionalismo, dedicación, humildad, sacrificio, eso conlleva lo que es vivir esta profesión.

"Juan Carlos fue muy disciplinado, respetaba las decisiones. Después de Higuita, Calero Córdoba y Mondragón, también está Henao". Luis Fernando Montoya, exTécnico del Once caldas.

"Cuando empezó, ya era muy serio, muy responsable. Uno hablaba con él y parecía como si ya fuera un profesional". Heberto Carrillo, uno de sus primeros DT.

 

Fuente: www.eltiempo.com

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