Noticias

Soy portero por equivocación y llevo veinticinco años sin parar


ROMA. Ha tenido todo un detalle su entrenador, Delio Rossi -tan sólo tres años mayor que él-, al ofrecerle la titularidad esta noche. Será un premio especial a una carrera que no parece tener fin. Ya jugó los dos partidos de la previa contra el Dinamo de Bucarest y el primero de la liguilla ante el Olympiacos, cuando superó la marca de Costacurta. Sin embargo, el uruguayo Muslera estaba siendo el titular en los últimos partidos de Liga. El interesado no quería hacerse ilusiones, pero cuando se le pregunta por el partido frente al Real Madrid, se lanza en la respuesta.

-Sería un placer jugar. Después de veinticinco años le puedo decir que es de esos partidos que se quieren vivir desde dentro. Si no juego, lo viviré intensamente en el vestuario, en el banquillo, pero nada como jugar. Sería especial hacerlo contra el mejor club del mundo o uno de los mejores.

-Nunca jugó contra el Madrid...

-Nunca. Sí contra el Barcelona, el Atlético... De esa eliminatoria tengo una gran recuerdo. Hice una de las mejores paradas de mi vida, salvé el partido y nos clasificamos para la final de la Recopa, que ganamos con el Parma. Era el año 93.

-A eso vamos, ¿puede explicar cuál es su fórmula, su pócima para jugar a los 43 años en la elite y rendir perfectamente?

-No hay fórmula mágica ni secreto. Hay que tener pasión, fortuna con las lesiones. Tener la voluntad de querer seguir jugando. La cabeza es la que marca la diferencia. Y la pasión, sin ella no estaría aquí.

-¿No está ya cansado de ir de allá para acá, ha pasado por once equipos si no he contado mal?

-No, no estoy cansado. Juego porque me divierto, porque tengo mis motivaciones y una gran capacidad de sufrimiento para llevar veinticinco años en una profesión que tiene muchos altos y bajos. Y tienes que aprender de los momentos buenos, pero más de los malos.

-No diga que sigue divirtiéndose entrenándose todos los días.

-Si no me divirtiera estaría en casa con mi mujer y mi hija. Precisamente sigo porque me divierto todos los días en los entrenamientos. Para estar tanto tiempo en activo como llevo yo hay que vencer, por encima de todo, el aburrimiento.

-¿Cuántas veces ha estado a punto de dejarlo?

-Muchas... (se ríe). La temporada pasada pensaba que era la última. Hace tres años me quedé sin equipo unos meses y creí que había llegado mi hora, pero mi mujer, Paola, me hizo cambiar de idea. Me veía nervioso y estaba en lo cierto. Volví y aquí estoy. A final de temporada lo decidiré. El Lazio me ofreció un contrato de tres años, pero quiero esperar a junio. Llevo ocho años retirándome. Pienso que ésta puede ser la última, pero sólo lo pienso.

-Y después seguro que quiere ser entrenador...

-No... Bueno, no sé si seguiré ligado al fútbol. Tengo que pensármelo bien. Son muchos años. Tengo el curso de tercera categoría, pero en Italia no se pueden sacar más cursos mientras juegas. Tienes que parar y luego hacerlos. No me disgustaría estar con los juveniles. Sería lo lógico comenzar por ahí. No sé, la verdad. Todo dependerá de lo que me propongan.

-Usted, que ha pasado por todas, ¿cuál cree que es la edad idónea para un portero?

-La treintena en general es una edad buena porque ya se tiene una experiencia. Lo importante no es la edad. Lo importante es ser bravo, tener una gran capacidad de concentración y de superación. Para el portero la experiencia es vital. Por eso hay muchos que llegan a los 37 o 38.

-¿Por qué portero y no delantero?

-Por equivocación, por error. A los 12 años jugaba de delantero centro, un día no había portero y yo era el único que tenía ciertas condiciones... Y me quedé en la portería 25 años.

-Me dicen que ahora podría ser jugador de campo, que la toca maravillosamente.

-No la toco mal, me gusta jugar y me ha venido muy bien para el cambio que ha dado el puesto de portero. Ahora, si no sabes jugar con los pies no eres un portero completo.

-En España se dice que los porteros están un poco locos.

-Sí, pero con matices. Es un puesto particular. Estás solo contra todos. Debes arriesgar mucho. No todos están preparados para ser porteros. Un portero nunca puede tener miedo, es una palabra que no existe en nuestro vocabulario. El error del portero es gol. Eso es un peso tremendo. El equipo depende de tu seguridad. Por eso no hay muchos niños que quieran jugar de portero. Quieren hacerlo de delantero porque ahí siempre se gana y casi nunca se pierde. Para ser portero hay que tener carácter. Estás a disposición de todos y ninguno está a tu disposición.

-¿A los 43 años se pueden jugar todos los partidos?

-Por poder, sí, pero jugando domingo y miércoles es mejor turnarse. Hay para todos.

-Preséntenos a su Lazio.

-No hemos arrancado bien. Somos un equipo sin estrellas. Nuestra fuerza es el vestuario. El grupo. No tenemos una gran experiencia internacional, pero tenemos una enorme ilusión puesta en la «Champions». No somos un equipo defensivo, de los que se meten atrás. Queremos ser protagonistas. Jugamos siempre para ganar, pero claro, contra el Madrid no será un partido cualquiera.

Comentarios