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Tranquilidad en el arco

Tranquilidad en el arco

Un partido bastante opaco jugaron en la bombonera Boca y River. A pesar de un buen comienzo River no pudo mantener el ritmo y Boca, con ímpetu más que con buen juego, logró emparejar un partido que no quedará en la historia de los superclásicos. Ambos arqueros cumplieron dentro de la tónica del partido, aunque Barovero tuvo una atajada bárbara, a puro reflejo, que le podía haber dado el triunfo a Boca en el adicionado del segundo tiempo.


Agustín Orión tuvo una tarde discreta, sin demasiada actividad y sin responsabilidad en el gol de Manuel Lanzini. En un primer tiempo más movido, atajó bien un tiro de afuera del área de Funes Mori y tuvo controlado el otro remate del mellizo, a la salida de un tiro libre. Durante la segunda etapa fue un mero espectador del partido. Como dato de color, el arquero fue capitán por primera vez en un superclásico oficial.

Barovero tuvo algo más de actividad aunque no demasiada. En un primer tiempo que pasaba con mucha calma, poco pudo hacer en el gol de Silva, un toque sutil del delantero que dejó descolocado al ex Vélez. En el segundo tiempo estuvo más atento, respondió rápido y cerró el encuentro de manera brillante con una gran tapada a Escalante.

No queda demasiado análisis post superclásico para los arqueros. Ambos estuvieron sobrios, sin responsabilidades en los goles pero sin grandes actuaciones. Seguramente los próximos Boca vs. River podremos ver a los porteros en su máximo esplendor.

Por Javier Furwasser

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