Una máquina con guantes
Los grandes suspiran por el granota Keylor Navas, el portero de moda en la liga, junto a Curtois.
EL Levante tiene un seguro de vida entre los tres palos. El costarricense Keylor Navas (Pérez Zeledón, 1986) pasa por ser uno de los porteros más en forma del planeta fútbol. Con el permiso del colchonero Thibaut Courtois, el pupilo de Joaquín Caparrós es el guardameta de moda de la Liga. Los grandes del viejo continente suspiran por hacerse con sus servicios. Su nombre se ha situado en la órbita del Atlético, Barcelona y algunos clubes ingleses de pedigrí, que consideran al tico un valor seguro en la portería. De ahí que este periódico haya recibido una rotunda negativa del gabinete de comunicación del conjunto granota ante la posibilidad de entrevistarle. Sobre la mesa acumula más de veinte peticiones de medios internacionales, que quieren saber un poco más del rival que mañana por la noche intentará frenar las acometidas de Aduriz, Muniain y compañía. Los rojiblanco deberán afinar la puntería si quiere batirle. Que se lo pregunten a Cristiano Ronaldo, Messi o Diego Costa, los killers del campeonato que ya saben cómo se las gasta esta máquina de parar.
A sus 27 años, Keylor Navas no es el típico portero del otro lado del charco. Al contrario que otros colegas americanos, que acostumbran a protagonizar florituras y excentricidades de todo tipo cuando se amarran los guantes, el 1 del Levante destaca por su sobriedad. No estila acciones de cara a la galería. Con unos reflejos que el mismísimo Iker Casillas firmaría, el costarricense suma una potencia, colocación, plasticidad y una rapidez de piernas que le convierten en un auténtico espectáculo cuando se pone manos a la obra. Basta con repasar los vídeos de los entrenamientos que ha colgado en su página web personal, donde demuestra todas sus habilidades. A las órdenes de Luis Llopis -exentrenador de porteros del Athletic-, Navas prueba con pesas, realiza volteretas, se estira de forma acrobática a mano cambiada, despeja con la cabeza, con las dos piernas, intercepta disparos de espaldas... Una tarjeta de presentación que ha ido mejorando desde que recaló en España hace cuatro años.
LA SENDA DE CONEJO La trayectoria de Keylor Navas guarda cierta similitud con la de Luis Gabelo Conejo, mítico guardameta costarricense de la década de los 80 y 90. El actual entrenador de porteros de la selección de Costa Rica, que saltó a la fama por su buena actuación en el Mundial de Italia, militó durante tres años en el Albacete a las órdenes de Benito Floro, con el que ascendió a Primera División. Y el primer club de Navas antes de recalar en el Levante también fue el queso mecánico, donde llegó por recomendación de Conejo en 2010. El próximo rival del Athletic se hizo con sus servicios una temporada después por poco más de 200.000 euros. Ahora, la entidad presidida por Quico Catalán advierte a los pretendientes de que la marcha de su principal activo -al que le queda un año más de contrato- queda supeditada al pago de los diez millones de euros que figuran en su cláusula de rescisión. La afición granota tiene claro que Keylor cambiará de aires el curso que viene.
Ferviente seguidor de Dios y con una vida personal ordenada, el portero del Levante ha superado todos los registros del club. Suma ya trece partidos sin encajar un gol -superarle en el Ciutat de Valencia no es tarea fácil- y en su selección también es un ídolo. Precisamente, Navas tendrá el mejor escaparate a partir de junio en Brasil, donde el combinado tico se ha clasificado por cuarta vez para la fase final del Mundial. Se las verá con Uruguay, Italia e Inglaterra, un grupo en el que el guardameta costarricense tendrá que desplegar todas sus cualidades.





