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Una piedra más en mi camino...

Una piedra más en mi camino...

El arquero está muy dolido por su blooper del sábado, aunque asegura: "No voy a bajar los brazos



SU OTRO GRAN ERROR LO TUVO EN BOCA, EN ESE MISMO ARCO.

La angustia en las venas. El peso de la culpa sobre su alma. El estado anímico desangrado. Pablo Migliore se debate en una lucha interna por digerir el error grosero cometido ante Colón, pero esa desdicha aún la padece atragantada. Y más aún después de haber visto la repetición de esa jugada. Sin embargo, desde su pesadumbre, el arquero promete. "No quiero hacer de esto una película de terror. Hay que mirar adelante. Estoy más firme que nunca, siento que nada me va a quebrar. No voy a aflojar por nada del mundo", asegura, optimista, aunque su voz delata una profunda aflicción.

La desgracia. Venía de ser la figura ante San Martín (T), aseguraba que "estoy en el mejor momento de mi vida en lo futbolístico y en lo familiar porque voy a ser padre por segunda vez". Hasta que el sábado se le derrumbó gran parte de esa alegría. A los 26 minutos del segundo tiempo sacó mal de volea, la pelota dio en la nuca de Fuertes (estaba de espalda al arco) y se le metió por arriba para el 2 a 0 definitivo de Colón. Un blooper fatal. Y justo en el arco que da a la popular local, el mismo donde cometió otra falla gruesa atajando para Boca (la bocha se le escapó de las manos tras un tiro libre) en el 2-2 ante Fluminense, por la última Copa Libertadores.

"Estoy muy mal por lo que me pasó, pero el fútbol da revancha y no voy a bajar los brazos. Es una piedra más que me pusieron en el camino y tendré que salir yo solo", se propone en el programa radial Un Buen Domingo, por la Red. Y explica los motivos que, según él, lo empujaron a la falla: "Resbalé con el pie izquierdo. Cuando le apunté a Caballero, la pelota se me cerró hacia la izquierda y la agarré de lleno con el empeine, sin que el saque alcanzara más altura".

A pesar de la jugada desafortunada, Migliore recibió un gran apoyo, no sólo de los hinchas que corearon su nombre. "Cuando llegué al vestuario -reveló- se me acercaron todos para apoyar. Utileros, compañeros, cuerpo técnico, dirigentes... Tuve que tragar saliva porque adelante de ellos no podía mostrar debilidad. En este momento tengo que estar fuerte. Hoy me toca esta mala suerte, pero sé que vengo haciendo las cosas bien".

Consultado acerca de si se siente predestinado a este tipo de desventuras, respondió que "no lo sé. La semana pasada el de arriba me dio la posibilidad de atajar bien y ahora me hizo tropezar con esto. Sé que tiene algo mucho mejor para mí y que por eso me hizo esto, para que lo tomara como un aprendizaje y no vuelva a repetir eso". La enseñanza ya la incorporó. Ahora Migliore deberá aplicarla, claro.

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