Valdés, un galáctico en la portería
Vive sus mejores días en el Barcelona y va camino de su cuarto trofeo Zamora
Ni es cosa de un día ni de dos, pues por repetitiva ya se da por segura la parada de turno de Víctor Valdés. Por norma, suele ser trascendental, impagable su trabajo en un equipo al que le llegan tan pocas veces que al portero se le presupone una capacidad de concentración única. Es decisivo Valdés en esta Liga, casi tanto como cualquier otro galáctico de los que venera el Camp Nou, y su actuación en Villarreal le catapulta, ensalzado por Guardiola porque el técnico es consciente de lo que estaba en juego. Camino de su cuarto Zamora, apareció tres veces en El Madrigal y todas sus intervenciones están llenas de mérito, en especial la que privó a Cazorla de un tanto cantado porque su remate, a bocajarro, era gol o gol.
Valdés pasa sus mejores días una vez que en el curso 2002-03 dio el salto desde el filial, complicados sus inicios porque fue un adolescente rebelde que se plantó cuando le dijeron que volviera al «B» e incluso pensó en dejarlo varias veces. Aún hay temperamento y carácter en este jugador al que los cien días de gracia le duraron más que nunca, muy cuestionado en sus primeros pasos porque la portería del Barcelona era de quita y pon desde que abandonó Zubizarreta el fútbol. Ahora, nueve temporadas después, no hay quien discuta a Valdés y le avalan sus números y sus buenas maneras, aplaudido en un vestuario del que es tercer capitán por detrás de Puyol y Xavi —llevó el brazalete el sábado ante el Villarreal—.
Fue el portero menos goleado en 2005 (25 tantos en 35 encuentros), en 2009 (31 en 35) y en 2010 (24 en 38) y en la presente edición de la Liga sólo ha recibido 14 goles en 25 apariciones, ausente en tres fechas del torneo por la lesión que dio minutos de gloria a Pinto. A Valdés le disparan y él se defiende casi siempre bien, prodigiosos sus datos ya que desvelan que ha detenido 61 de 75 remates. Además, presume de ser el guardamenta con mejor porcentaje en lo que a partidos a cero se refiere, mejor que ilustres como Miguel Reina, Francisco Buyo o Santi Cañizares. De los 290 que ha disputado, en 131 Valdés no tuvo que recoger ningún balón de sus redes, lo que significa un 45 por ciento en blanco.
131 partidos a cero
En París, en aquella final de 2006 que encumbró a la máquina perfecta de Frank Rijkaard y Ronaldinho, a Valdés le cambió la vida porque, aunque decidió Belletti, él ganó la Champions frenando todos los ataques de Henry, que entonces era santo y seña del Arsenal. Desde entonces, no hay partido importante en el que no intervenga como en la final de Roma de 2009 contra el Manchester United. Abiertas las puertas de la selección, cada vez más consolidado en el grupo de Vicente del Bosque e incluso por delante de Pepe Reina en el caso de que toque suplir a Íker Casillas, ya es el segundo portero que más ha vestido la camiseta del Barça porque recientemente superó a Ramallets y sólo Andoni Zubizarreta le discute ese honor. No jugará en Almería porque forzó una amarilla y así llegará limpio al Bernabéu, pero sí estará el miércoles ante el Shakhtar, que es lo que ahora preocupa al líder de la Liga.
Valdés pasa sus mejores días una vez que en el curso 2002-03 dio el salto desde el filial, complicados sus inicios porque fue un adolescente rebelde que se plantó cuando le dijeron que volviera al «B» e incluso pensó en dejarlo varias veces. Aún hay temperamento y carácter en este jugador al que los cien días de gracia le duraron más que nunca, muy cuestionado en sus primeros pasos porque la portería del Barcelona era de quita y pon desde que abandonó Zubizarreta el fútbol. Ahora, nueve temporadas después, no hay quien discuta a Valdés y le avalan sus números y sus buenas maneras, aplaudido en un vestuario del que es tercer capitán por detrás de Puyol y Xavi —llevó el brazalete el sábado ante el Villarreal—.
Fue el portero menos goleado en 2005 (25 tantos en 35 encuentros), en 2009 (31 en 35) y en 2010 (24 en 38) y en la presente edición de la Liga sólo ha recibido 14 goles en 25 apariciones, ausente en tres fechas del torneo por la lesión que dio minutos de gloria a Pinto. A Valdés le disparan y él se defiende casi siempre bien, prodigiosos sus datos ya que desvelan que ha detenido 61 de 75 remates. Además, presume de ser el guardamenta con mejor porcentaje en lo que a partidos a cero se refiere, mejor que ilustres como Miguel Reina, Francisco Buyo o Santi Cañizares. De los 290 que ha disputado, en 131 Valdés no tuvo que recoger ningún balón de sus redes, lo que significa un 45 por ciento en blanco.
131 partidos a cero
En París, en aquella final de 2006 que encumbró a la máquina perfecta de Frank Rijkaard y Ronaldinho, a Valdés le cambió la vida porque, aunque decidió Belletti, él ganó la Champions frenando todos los ataques de Henry, que entonces era santo y seña del Arsenal. Desde entonces, no hay partido importante en el que no intervenga como en la final de Roma de 2009 contra el Manchester United. Abiertas las puertas de la selección, cada vez más consolidado en el grupo de Vicente del Bosque e incluso por delante de Pepe Reina en el caso de que toque suplir a Íker Casillas, ya es el segundo portero que más ha vestido la camiseta del Barça porque recientemente superó a Ramallets y sólo Andoni Zubizarreta le discute ese honor. No jugará en Almería porque forzó una amarilla y así llegará limpio al Bernabéu, pero sí estará el miércoles ante el Shakhtar, que es lo que ahora preocupa al líder de la Liga.





