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Vivo las 24 horas del día para mi rodilla

Vivo las 24 horas del día para mi rodilla

Está acostumbrado a las difíciles: "Toda mi carrera estuvo llena de obstáculos". Además, como meta, se propuso poder recuperarse antes del tiempo estimado.



Hay días en la vida de un futbolista que son difíciles de olvidar. Hay momentos que los jugadores no pueden borrar fácilmente de su memoria, ya sea por lo grato que resultaron o, por el contrario, por lo angustiantes que pudieron llegar a ser. Justamente en esta última categoría entra el 29 de septiembre de 2007 para Sebastián Peratta.

Aquella tarde en el Amalfitani, Leonardo Ulloa, que jugaba para Arsenal, cayó sobre el cuerpo del arquero de Vélez, quien sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Ese día, el Flaco, con una férula en la pierna y gestos de dolor en su cara, aseguraba que "se me movía todo y no me podía mantener en pie". Y, aún sin confirmarse la gravedad de su lesión, presagiaba lo peor. "Me parece que me rompí", decía a la salida del vestuario local. El recuerdo sigue impresionando. Pasaron cerca de cuatro meses de ese momento amargo. Por estas horas, Peratta está más relajado y en plena etapa de recuperación. El arquero se concentró por propia cuenta en la Villa Olímpica, junto a los chicos del Selectivo que dirige Marcelo Herrera, y a pesar de que recién acaba de terminar su jornada de entrenamiento, se presta con muy buen ánimo a la charla con Olé.

--Pasaron más de tres meses desde que te lesionaste. ¿Es sólo un mal recuerdo?

--Si ahora me preguntás cómo me siento, la verdad, tengo que decir que bárbaro. Volví a trabajar recién el 3 de enero. Todavía no hace tres semanas. Recién ahí se cumplieron los primeros tres meses... Esos famosos tres meses que todos me pedían que esperara para que se cumpliera el primer plazo de la recuperación. Es así, tenía que volver a empezar de cero y la verdad es que estaba muy ansioso.

--Pero, a la vez, en todo momento se te vio con muchas ganas.

--Sí, tenía muchas ganas de hacerlo. Estoy muy contento porque por suerte estoy bárbaro. Empecé el primer día y no podía ni correr una vuelta sin renguear. Hoy, con muy poco tiempo de laburo, el tema avanzó muchísimo... La rodilla ya no se me hincha, ya no me duele y me permite hacer todo el trabajo. Ahora es cuestión de ganar músculo y nada más.

--Cuántas cosas habrán cambiado en tu cabeza desde ese primer día...

--Yo siempre estuve tranquilo y siempre fui muy optimista. Creo que ésa es la mejor forma de encarar estas cosas. Esta fue la primera vez que me lesiono en mi trayectoria, pero afronté la situación como siempre afronté cada cosa que me pasó en mi carrera: antes que nada con mucho profesionalismo. Aunque sea que gane un día para mí, va a ser muy importante. Así que vivo para la rodilla las 24 horas del día y para tratar de estar bien lo antes posible.

--Siempre se dice que en estos casos es fundamental el apoyo con que se puede contar.

--Sí, es así. Yo siempre lo tuve. Mi familia estuvo conmigo en todo momento, mi novia también, la gente del club, y hasta los mismos hinchas. Mirá, durante los primeros meses tuve que ir mucho al club, lo que no es común porque nosotros siempre nos entrenamos en la Villa. Y yo no soy de ir mucho al estadio. Pero la verdad es que toda la gente cuando iba a la pileta me alentaba y eso me dio mucha fuerza para poder ponerme bien lo más rápido posible. Todo el mundo me ayudó, pero principalmente le metí con todo desde el primer día porque me puse como objetivo recuperarme rápido y de lo malo poder sacar fuerzas.

--¿En qué momento de tu carrera considerás que te pasó lo de la lesión?

--Y... en qué momento... es muy difícil. Obviamente que si te lo ponés a pensar, después de esperar tres años la posibilidad de jugar, justo me lesiono cuando tenía continuidad... Y sí, la verdad que es un garrón... Pero para este tipo de lesiones nunca hay un buen o mal momento...
Hay que estar preparado y saber afrontarlo como un hecho más de la carrera de un futbolista. Y tenés que saber que te puede pasar. Tampoco voy a ser tan ciego de decir que quizás era el momento en que menos me sirvió, pero bueno... Yo te repito: toda mi carrera estuvo llena de obstáculos... Desde cuando me comí la boludeada de Fanesi hasta cuando me tocó entrar y atajar siempre en los peores momentos que tuvo Vélez en los últimos cinco años... Ahora que tengo que vivir esta lesión, le tengo que poner el pecho y salir adelante... Como lo hice siempre en mi carrera.

--Con tantos problemas, ¿nunca pensaste en dejar el club y buscar nuevos horizontes?

--En su momento lo dije, cuando a mí me tocó ser suplente dos años del que fue el mejor arquero de Argentina... Lo dije siempre. Entonces llegó un momento a principios del año pasado, del 2007, en el que yo por ahí dije que quería irme porque veía que acá en Vélez no iba a tener nunca la posibilidad. Pero después pasó lo que pasó y creo que si arranqué este año como titular también fue porque me lo gané el torneo pasado, desde que me tocó entrar, luego de todo lo que ocurrió con el Gato (Gastón) Sessa.

--Encima ahora hay un entrenador nuevo. ¿Vos hablaste con Hugo Tocalli de esto?

--No. O sea, el día que nos presentamos hablé lo normal, antes de que ellos viajaran a Necochea.

Hugo me serenó y me dijo que me recupere tranquilo, que esto no es una carrera en la que haya que recuperarse lo antes posible. Me dio su apoyo, como el de toda la gente. Yo me considero un tipo apreciado al menos dentro del plantel. Hugo Tocalli, a pesar de ser nuevo, también me dio su apoyo. Pero también me dieron aliento el profe Fleitas, Marcelo Herrera, el kinesiólogo Marcelo Pacheco, con el que ahora estoy trabajando. Eso, claro, porque Carlos Leoni, con el que empecé la recuperación, se había ido con el plantel a Necochea...

--Además Tocalli, por su pasado como arquero, debe comprenderte especialmente...

--El de Hugo es un apoyo más, en el sentido que me dice que me recupere tranquilo. Pero obvio que es importante porque es el del técnico.

--¿Tu objetivo es recuperarte para qué fecha?

--Uhhh, ese es un tema... Yo primero respeto a muerte la opinión de los médicos. Está muy claro: si no la respetara no me estaría recuperando con ellos. Y bueno, ellos son los que, desde el principio, me dijeron que una lesión como esta lleva entre seis y ocho meses de recuperación. Pero yo me prometí a mi mismo y a la gente con la que hablé que estaré recuperado a mitad de marzo, o sea, a los cinco meses y medio... Igualmente no soy ningún tonto y tampoco me voy a andar arriesgando por demás.

--Seguramente tu límite va a darse por cómo sientas la rodilla.

--Por como veo que me responde la rodilla y si la suerte me acompaña un poco, creo que para esa fecha podré estar. Ojalá se me dé entre mediados de marzo y principios de abril. Eso es lo que quiero.

--Habrás visto, entonces, el fruto de tu sacrificio...

--Seguro. Por ahí no saldrá mucho en los medios, pero yo soy un laburante y lo fui toda la vida...

--Incluso no te fuiste de vacaciones, ¿o no?

--No. Yo podría haberme ido pero no quise. Hasta Tocalli me dijo que me tomara vacaciones, que esto y que lo otro, pero yo no quise... Terminó el campeonato el 9 de diciembre y me entrené hasta el 21, que fue el último viernes antes de las Fiestas. Ahí me tomé esa semana de las Fiestas y el 3 de enero empecé... como lo hicieron todos los muchachos.

--No podés aflojar...

--No, mirá, me podría haber ido a mi casa y me quedé en la Villa Olímpica, concentrado con los pibes del Selectivo. Sí, claro, lo hago por decisión propia, por mi voluntad.

--Ya no sos un pibe... ¿No te aburrías con ellos?

--No, siempre me quedo charlando un rato largo... Estoy tratando de ganar cada minuto de entrenamiento porque, no importa si es a mitad de marzo, a principios de abril o cuando sea, pero yo tengo que estar lo antes posible de vuelta. Es mi obligación y aparte me lo puse como una meta más a cumplir en mi carrera: dejar atrás esto que me pasó.

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