Ya es abuelo y sigue atajando
Tiene 43 años y es abuelo. Sin embargo, sigue jugando y por ahora no piensa en retirarse. El arquero bahiense Adrián Echeverría es uno de los guardavallas de mayor vigencia en la Liga del Sur y del fútbol argentino, ya que alcanzó los 700 partidos oficiales atajando para Liniers, de Bahía Blanca. Echeverría ya es un ícono de la institución. Allí debutó cuando tenía apenas 14 años. Tres temporadas más tarde era arquero titular en la Primera y actualmente sigue defendiendo el arco con solvencia.
Pocos arqueros logran mantenerse en ese puesto durante tanto tiempo (27 años) y en un mismo club. A lo largo de su extensa trayectoria ganó cinco campeonatos locales y dos ascensos: Torneo Argentino "A" (año 2000), y Argentino "B", certamen que actualmente juega su equipo. "El Cabezón", como cariñosamente lo conoce la hinchada albinegra, ya jugó con varias generaciones de futbolistas en la misma institución y ni piensa en colgar los guantes.
Echeverría es padre de dos varones (13 y 21 años) y de una mujer (26), quien lo convirtió además en abuelo. El más pequeño de los chicos es el que sigue sus pasos, porque ya está atajando para la Novena división de Liniers y tiene los mismos reflejos que su papá.
Echeverría integra una reducida nómina de históricos arqueros argentinos como Hugo Orlando Gatti (755 partidos oficiales) y Amadeo Carrizo (521 partidos en River), que se retiraron a los 44 y 42 años respectivamente, pero a diferencia de ellos, el portero de Liniers llegó a los 700 partidos siempre jugando para el mismo club.
"Siento una gran alegría por haber jugado tantos partidos. La gente me felicita", destacó Echeverría. Pese a tantas campañas encima, se entrena todos los días, y se ha constituido en consejero y referente de sus compañeros.
Pocos arqueros logran mantenerse en ese puesto durante tanto tiempo (27 años) y en un mismo club. A lo largo de su extensa trayectoria ganó cinco campeonatos locales y dos ascensos: Torneo Argentino "A" (año 2000), y Argentino "B", certamen que actualmente juega su equipo. "El Cabezón", como cariñosamente lo conoce la hinchada albinegra, ya jugó con varias generaciones de futbolistas en la misma institución y ni piensa en colgar los guantes.
Echeverría es padre de dos varones (13 y 21 años) y de una mujer (26), quien lo convirtió además en abuelo. El más pequeño de los chicos es el que sigue sus pasos, porque ya está atajando para la Novena división de Liniers y tiene los mismos reflejos que su papá.
Echeverría integra una reducida nómina de históricos arqueros argentinos como Hugo Orlando Gatti (755 partidos oficiales) y Amadeo Carrizo (521 partidos en River), que se retiraron a los 44 y 42 años respectivamente, pero a diferencia de ellos, el portero de Liniers llegó a los 700 partidos siempre jugando para el mismo club.
"Siento una gran alegría por haber jugado tantos partidos. La gente me felicita", destacó Echeverría. Pese a tantas campañas encima, se entrena todos los días, y se ha constituido en consejero y referente de sus compañeros.





