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Ya no quedan Didas

Ya no quedan Didas

Jorge le sigue respondiendo a Racing: ayer otra vez fue figura. Pulgar arriba para uno.


De Olivera volvió  a ser la figura de Racing y a ratificar por qué se quedó con el puesto. Pensar que hace un mes hasta amagó a irse si le traían otro arquero...

La historia parece repetirse cíclicamente para Jorge De Olivera. Desde su arribo a Racing, el arquero debió remarla desde atrás para quedarse con el puesto y, por uno u otro motivo siempre fue discutido. Sin embargo, él respondio desde adentro de la cancha.

Y, ayer, ante Atlético Nacional, no fue la excepción. El ex Chicago volvió a ser la figura de la Academia y a demostrar por qué ganó tantas pulseadas en el arco. Dida tuvo un gran partido y, sobre todo en el primer tiempo, resultó clave para que su equipo no se fuera derrotado al vestuario: primero le ahogó bien un mano a mano a Rentería, luego le sacó dos pelotas abajo (ambas con los pies) a Torres y a Arrechea, luego le volvió a ganar a Rentería en un cara a cara, le sacó un bombazo de afuera a Valencia y le tapó bien con el cuerpo, otra vez, a Rentería. Ah, y nada pudo hacer en el gol de Arrechea tras el mal despeje al medio de Cahais. Luego, en el complemento, el partido entró en un pozo y el arquero no tuvo tanto trabajo, aunque en las que debió responder lo hizo con solidez. Tal es así, que en una de las más complicadas se jugó el cuerpo para llegar a la pelota antes que Arboleda y recibió un planchazo terrible del jugador colombiano que llegaba deslizándose por el piso. Por esa jugada, el uno quedó dolorido en su rodilla derecha (el médico luego confirmó que sólo fue un golpe) y, a partir de ese momento, no pudo sacar más del arco y se empezó a encargar Aveldaño.

Así, otra vez De Olivera se calzó  la pilcha de héroe y demostró que no se equivocaron en garantizarle la titularidad. Porque en este verano, nuevamente, al arquero se lo puso en duda al surgir la posibilidad de que iba a llegar otro arquero. De hecho, hasta su manager Gustavo Raño había salido a decir que por las dudas, si eso pasaba, ya le estaba buscando club a su representado. Por ello, Russo mantuvo un diálogo con el arquero y le dio la tranquilidad de que iba a ser el 1 de Racing. Algo similar a lo que ocurrió con la dirigencia, que también saldió a respaldar y a tranquilizar a Dida, que de estas historias sabe mucho. Claro, porque desde que desembocó en Avellaneda de la mano de Caruso Lombardi debió pelearla. Primero, ante Santillo, que llegó junto con él para ser el titular. Sin embargo, por su rendimiento, De Olivera se quedó con el arco. Luego, Racing incorporó al paraguayo Roberto Fernández, quien supuestamente llegaba para ser titular. Incluso, como Dida estaba lesionado, el ex Cerro Porteño se había adueñado del arco de entrada, pero con el correr de los partidos, otra vez, fue De Olivera el que se terminó quedando con la titularidad. Ya no quedan Didas.

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