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Bukhlitskiy, el muro de la arena


Si, dentro de unas semanas, piensas asistir a la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Río de Janeiro 2007 con el único fin de ver temblar las redes cada dos por tres, ahí tienes un buen consejo: evita los partidos de Rusia. No porque corras el riesgo de aburrirte, sino más bien porque un ruso ha decidido darle la vuelta a todos los tópicos del fútbol playa. Ciertamente, son las hazañas de grandes goleadores como Eric Cantona, Madjer, Romario o Amarelle las que han otorgado al fútbol playa su carta de nobleza, pero Andrey Bukhlitskiy está demostrando que el espectáculo también puede consistir en interceptar a los atacantes del equipo contrario.

El portero ruso, tan eficaz como extravagante bajo los palos, ha elevado la defensa de su arco a la categoría de arte. Y, dado que sus compañeros de selección también cumplieron con su trabajo sobre el terreno de juego, Rusia, en buena lógica, selló su pasaporte para la gran cita del fútbol playa. La gran revelación europea del año, recién llegada a la elite, se aupó a la final de tres de las cuatro etapas de la Euroliga de Fútbol Playa 2007, subió a lo más alto del podio en dos de ellas (en Italia y en Francia) y se clasificó brillantemente para Río de Janeiro 2007.

Nikolay Pisarev, el mecánico de la bien engrasada maquinaria rusa, sabe que su cancerbero no es ajeno a esa buena trayectoria. "El papel del guardameta es esencial en el fútbol playa", explicó el seleccionador ruso en la playa de Portimão, tras la única final que sus jugadores perdieron esta temporada. "¡Y Bukhlitskiy es el único responsable de al menos el 50% de nuestros buenos resultados!". Si bien es cierto que, aquel día, los ex soviéticos se inclinaron ante el Portugal de Madjer, también se ganaron definitivamente su condición de pesos pesados continentales. Bukhlitskiy, a su vez, confirmó la reputación de muro infranqueable que ya se había ido forjando con cada una de sus magníficas actuaciones.

Eficaz y extravagante
Tras ser elegido mejor portero en tres de las cuatro etapas de la competición, recibió el trofeo de mejor arquero de la temporada sin que cupiera duda al respecto (y sin una competencia real). Actualmente, Bukhlitskiy ha hecho de la facultad de arruinar los sueños de gloria de los delanteros su especialidad, convirtiéndose en la principal esperanza rusa para completar un buen recorrido en la arena brasileña. Incluso, podría llegar a ser la atracción principal del campeonato si consigue reproducir en Río de Janeiro sus gestas en las playas del Viejo Continente.

No en vano, además de por sus paradas espectaculares, sus estiradas increíbles y sus impecables saques rápidos buscando el contragolpe, el portero del Strogino sorprende por sus rituales de motivación. Saltos, muecas, contorsiones e incluso bofetadas: todo vale para motivarse, así como para desconcentrar al rival. Y la verdad es que funciona; ya que esta temporada, Portugal, Francia o España (por mencionar sólo algunos equipos) se han rendido al menos una vez ante el saber hacer de los rusos.

Ahora, falta por ver si esa misma fórmula surtirá efecto frente a las selecciones de los demás continentes en la primera fase de la Copa Mundial brasileña. Allí, los rusos se enfrentarán a México, Islas Salomón y Brasil, país anfitrión y defensor del título. "Tenemos una información muy escasa sobre nuestros dos primeros contrincantes", reconoció el moscovita de 25 años ante la grabadora de FIFA.com. "En cuanto a Brasil, que además juega en casa, sabemos que son casi imbatibles. Pero todavía tenemos tiempo para prepararnos y estudiar su juego".
No es cuestión, sin embargo, de temer a la Seleção o de minimizar el peligro de mexicanos y salomonenses. "Somos unos recién llegados a la escena mundial y no debemos subestimar a ningún adversario", continuó el guardameta ruso. "Pero, ya sea contra Brasil o contra cualquier otro rival, es mucho más importante concentrarse en nuestra propia forma de jugar antes que en el juego de nuestro adversario".

"Jugar lo mejor posible"
Aunque ya está considerado mundialmente como un valor seguro de la disciplina, el cancerbero eslavo apenas empezó a hacer sus pinitos sobre la arena en 2005. La historia de Andrey Bukhlitskiy se asemeja a la de muchos futbolistas de todo el mundo (primeras patadas al balón en la calle, cerca de su casa, y un boca a boca que atrae a los ojeadores de los clubes vecinos); pero, en lugar de brillar sobre el césped de las canchas rusas, optó por expresar su talento sobre la arena.

Tras su excelente actuación en un torneo veraniego de carácter aficionado organizado en la capital, le invitaron a participar en una concentración de la selección nacional unos meses más tarde. La continuación de la historia no hizo sino reflejar el gran talento del joven portero: una convocatoria con la selección para disputar la Eurocopa de Fútbol Playa en Moscú en diciembre de 2005, junto a viejas glorias como Valery Karpin, Alexander Mostovoi y Yuriy Nikiforov. Desde entonces, ya nunca ha abandonado la selección. "Necesité un tiempo para acostumbrarme a las sensaciones del juego sobre arena, pero actualmente ya puedo expresar todas mis cualidades".

Y cualidades a Bukhlitskiy no le faltan. Además, sabe exactamente cuáles debe trabajar para seguir siendo el amo de la arena. "En comparación con el fútbol clásico, el guardameta debe estar siempre en movimiento. Prácticamente no hay tiempos muertos entre las fases del juego, por lo que no hay que perder la concentración durante todo el encuentro. Y, por supuesto, es esencial que un portero de fútbol playa sea rápido y preciso al lanzar los ataques de tu equipo con la mano".

De la teoría a la práctica sólo hay un paso, y el portero ruso lo ha dado sobradamente esta temporada en cada uno de sus compromisos europeos. Ahora le toca al resto del mundo descubrir su talento. A Bukhlitskiy, que ya ha sido comparado con Lev Yashin o Rinat Dassaev por su capacidad para cambiar la suerte de un partido desde su línea de gol, sólo le queda otro paso que dar para superar a sus ilustres predecesores: conquistar un título mundial.

Sin embargo, Bukhlitskiy todavía no habla de títulos y, más modestamente, fija como el único objetivo de su equipo "jugar lo mejor posible". Si el guardameta ruso lo cumple en el plano individual, toda Rusia puede empezar a soñar... ¡y sus rivales a preocuparse!

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