De Chiquito a Gigante...
Participó en el gol con un pase de 70 metros y tapó varias claras.
"Y SÍ, TUVE UNA LINDA TARDE. ALGUNAS VECES TE SALEN TODAS BIEN", EXPRESÓ EL ARQUERO.
Y sí, de Chiquito no tuvo nada. Todo lo contrario. Carlos Bossio fue Gigante en la tarde de ayer. Figura y principal responsable de que su equipo se quede con tres puntos fundamentales para alimentar el sueño de conseguir el título. Aunque esta vez no fue sólo por sus grandes atajadas, que fueron varias. En esta ocasión, el arquero Granate hasta fue partícipe del gol de la victoria de su equipo. ¿Cómo? Iban 42 minutos del primer tiempo, y José Sand le cometía una falta a Matías Caruso pasando la mitad de la cancha. El tiro libre no iba a traer peligro para el arco defendido por Bossio. Rechazo de Faccioli y disparo de Leiva, desde larga distancia, que se fue por arriba del travesaño. Ahí apareció toda la astucia del arquero cordobés, que en lugar de esperar que ambos equipos se acomodaran, le pidió rápidamente la pelota al chico que se encontraba atrás del cartel de publicidad y, con todo el Tomba volviendo, la acomodó en el piso y le puso un espectacular pase de 70 metros a Sebastián Blanco, como si fuera con la mano. Este la bajó y se la pasó a Eduardo Salvio, quien con un remate cruzado le terminó dando la victoria al Granate. "Conseguimos tres puntos importantísimos que nos dejan bien arriba. Este equipo se lo merece, no es ninguna casualidad que estemos donde estamos. Ojalá no se corte", expresó el arquero y capitán del Grana.
Pero no fue lo único que hizo este Gigante que tiene Lanús en el arco. Ya que también fue muy importante a la hora de hacer su trabajo. Es decir atajar. A los 12 minutos del primer tiempo, achicándole muy bien a Iván Borghello en un mano a mano. Y en el segundo, la más importante. Faltaba nada menos que un minuto para que terminara el partido y, luego de un centro desde la derecha que Caruso, totalmente libre en el punto de penal, interceptó de derecha, Bossio, a puro reflejos, reaccionó a tiempo y terminó mandando la pelota al tiro de esquina con los dedos de su mano izquierda. El resto del encuentro: aprobado con garantía. Firme y seguro cada vez que le tocó participar.
Como premio, Bossio se llevo todos los elogios de parte de su entrenador, Luis Zubeldía: "Si no tuviera 35 años, no tengo dudas de que sería el arquero de la Selección. Es muy inteligente y tiene muchas condiciones. Tenemos la suerte de tenerlo en el plantel", afirmó Zubeldía. Y no es para menos. Chiquito fue un Gigante.





