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FABIAN ASSMAN

FABIAN ASSMAN

Para el juvenil, su aparición en el arco del Rojo es una muestra de confianza para su futuro.


Lo que quería era que no me hicieran goles. Si terminaba con el arco en cero porque Chicago no me llegaba nunca, también iba a irme conforme. Pero me atacaron y, gracias a Dios, respondí. Sirve tener un buen debut". Walter Fabián Assmann le cuenta a Olé las sensaciones de su primer partido en Independiente. Dos cabezazos de Damonte, un remate cruzado de Higuaín, varios centros envenenados despejados... "Fue como lo había imaginado. Bah, con menos lluvia, je", confiesa. El aguacero que se desató el sábado sobre la Capital le puso un condimento extra a la presentación del arquerito, de 21 años, y 1,88 metro de altura. "Cuando se largó a llover, imaginé que iba a tener bastante trabajo. La pelota fue difícil de controlar. No sabía si picaba y se pasaba. O si picaba y se quedaba. Requirió mucha concentración. Antes hablé con Santoro, quien me adelantó que cuando agarrara la primera bola se me iban a ir los nervios. Y así fue".

—¿Cuál fue la más difícil?

—El primer cabezazo de Damonte que, creo, fue a los cinco minutos, me sacó los nervios, pero más complicado fue el segundo, porque estaba medio tapado. La pelota pegó en el palo y la saqué con la pierna.

—¿Hubo mucha diferencia a jugar por los puntos que hacerlo en Tercera o en un amistoso?

—La diferencia la noté en las tribunas. En la Reserva no hay muchos hinchas. Traté de disfrutarlo y la verdad que me gustó mucho. No esperaba sus aplausos.

Entre los escalones del estadio del Torito, también estaban su papá Walter, su hermano Bruno, su cuñado Beto, y varios amigos. "Mi vieja no, porque no puede de los nervios (ver Lo seguí...). Luego del partido me fui a verla a Zárate", relata Fabi, lo que fue un domingo en familia, entre mates y pastelitos, en su ciudad. Entre las instantáneas de su noche presentación, el juvenil que se moldeó en el club desde la Séptima (vivió en la pensión desde los 15 años) rescata el saludo que le dio Navarro Montoya ("Cuando estuvo en el club tuvimos un trato bárbaro. Me dijo que esté tranquilo y, tras el partido, me felicitó. El también tapó tres bárbaras") y el consejo que le dio Oscar Ustari, su amigo, a quien reemplazó. "Me dijo: 'Venís entrenándote para esto. Te llegó la oportunidad, hacé lo que sabés'. Un fenómeno Osky", lo elogia y lo admira: "Es un beneficio estar a su lado, aprendí mucho de él. ¿De quién otro? Lo sigo a Villar, de Newell's. Costanzo, cuando estaba en River, me gustaba mucho por la velocidad de piernas. Ahora Carrizo está en un nivel bárbaro, Caranta también...".

—Y lo tenés de pariente a Goycochea. ¿Eso ayuda?

—Mi abuelo es hermano de su mamá, creo. Seríamos algo así como primos terceros. De más chico fui a su casa, pero hace bastante que no lo veo. Si nunca lo conté es porque lo que menos quiero es colgarme de su fama para crecer yo.

—Vas a atajar frente a Vélez, ¿y cuánto más?

—Si me dan la oportunidad, voy a estar preparado, pero el arquero titular es Oscar. Yo estoy para reemplazarlo.

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