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Federico Vilar: portero, escritor, e ídolo

Es el mejor portero de la Liga mexicana, a pesar de los escépticos y de la mercadotecnia que respalda a porteros con exposición masiva como Guillermo Ochoa y Oswaldo Sánchez, quienes son seleccionados y militan en equipos de fuerte arrastre.



Federico Vilar, del Atlante, en entrevista exclusiva para Vanguerdia

Es el capitán y líder natural de su equipo, capaz de hacer levantarse de su asiento a propios y extraños con una jugada de peligro que resuelve a una mano, malabareando el balón y demostrando que el futbol es espectáculo.

Es sobrio, inteligente y sobre todo humilde. Jamás dice que no a una entrevista y muchos menos a una foto o a la estampa de su rúbrica.

Es Federico Vilar Baudena. El último símbolo Atlantista, procedente de la provincia de Rojas, en Buenos Aires, Argentina, donde lamentablemente sólo su familia y sus amigos lo conocen.

Vilar, en pleno ambiente de Liguilla, accedió a platicar en Exclusiva con VANGUARDIA, y compartió con sus lectores parte de su vida y sus planes a futuro.
-¿Cómo se define Federico Vilar?-

“Soy una persona apasionada del futbol, que trato de disfrutar de las cosas simples de la vida. Todas lo que me hacen feliz: mi familia, amigos, mis hijos, principalmente y por supuesto el futbol”.

-Ya eres campeón con Atlante, ¿Crees que tu ciclo con este equipo ya terminó?-

“No, sigo vigente en el ciclo, sigo con las ganas de conseguir cosas. Han sido muchos años, pero se disfrutan de buena manera. Siempre agradecido conlainstitución que me dio la oportunidad”.
-¿Qué le falta a Federico Vilar?-

“Futbolísticamente a lo mejor me falta jugar en alguna otra liga como puede ser en Europa o en Argentina misma, es una cuenta pendiente para mí. Salí de mi país sin haber jugado en la primera división y eso es algo que lo quiero cumplir”.

- ‘El Arco de la Vida’, ¿de dónde nace la idea de escribir un libro?-

“Me nace la idea a través de mi pensamiento, sobre mi posición, mi manera de ver el futbol, mi manera de ver o de sentir el juego. Y bien sobre todas las cosas, la gran influencia europea que hay últimamente y en cierta manera estoy en contra de estos estilos europeos. Por lo tanto quería dejar plasmada mi idea y sabiendo que este estilo de juego de descanso (el europeo) ha bajado grandes arqueros, (el estilo de Vilar) no tiene por que perderse”.

-¿Cómo viviste la transición de salir del D.F. para mudarte a Cancún?-

“Una transición complicada al principio. Sabiendo que los trastornos que esto provoca el hecho de estar o trasladarse con toda la familia. Perder ciertos hábitos para ir a adaptarse a otros. Pero me parece que el buen grupo del Atlante, la predisposición al trabajo, eso ayudó a que nos adaptáramos rápidamente a Cancún y bueno, por lo consiguiente lograr el campeonato fue muestra del compromiso”.

-¿Si te ofrecieran la oportunidad de vestir la verde, la aceptarías?-

“No, no creo que vaya a suceder así. Si me hacen caso en cuanto a lo de nacionalización, yo siempre digo lo mismo, soy un agradecido con este país. He conseguido en este país lo que no pude hacer en el mío. Así que eternamente voy a estar agradecido, pero estoy bien de esta manera. Soy argentino que trato de dar todo por mi equipo y no tengo por qué cambiar”.

-¿Qué harás al retirarte?-

“Seguramente será algo ligado al futbol. Esta pasión la tengo desde muy chico, salió de familia. Ser profesional me permitió seguir ligado al futbol continuamente, entonces es algo que será difícil de desligar. No sé bien todavía qué es lo que voy a hacer pero podría salir a la suerte”.

-¿Escribirías otro libro, serías comentarista o director técnico?-

“A mí lo que me gusta es el futbol desde adentro, a lo mejor la formación de juveniles, es una idea que tengo. Trabajar con jóvenes desde mi ciudad en Argentina y de esa manera poder seguir apasionándome con el futbol y aparte recuperar el tiempo perdido con mi familia, con mis amigos sería un buen resto (comienzo), pero bueno, a lo mejor eso es un sueño que tengo”.

Vilar esboza una sonrisa al final de la entrevista.
Agradece y vuelve a la concentración, no sin antes atender a todos sus admiradores quienes se le acercan para pedirle otra firma y la foto del recuerdo.

Nadie sabe qué piensa en esos momentos, pero se podría asegurar que después de otro de los partidazos de liguilla que disputó, sueña en que lo hayan visto en su país; la gente de Boca Juniors o mejor aún, “El Pelusa” Diego Armando, y por fin le den la oportunidad que tanto se merece con la Selección Argentina.

Él sabe que le espera una larga semana de trabajo, y que los siguientes partidos son a muerte, donde una desatención o un mal partido pueden costar la eliminación. Camina por el pasillo del hotel y se encuentra con los más jóvenes, a quienes les transmite su experiencia, su confianza y sus consejos, como el verdadero líder que es, como el último símbolo azulgrana.

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