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Juan Pablo Carrizo

La mano venía cambiada. La suerte, esquiva. Pero ahora River vive un presente esperanzador, en donde los insultos y murmullos se transformaron en aplausos. En medio de esta metamorfosis, quien también logró modificar su pasar fue Juan Pablo Carrizo. Sucede que el arquero millonario pudo sobreponerse a los cuestionamientos que produjo su vuelta al club después del incidente con el pasaporte y, también, a algunas flojas actuaciones tanto suyas como del equipo, tales fueron las goleadas ante Tigre y Argentinos. Ahora, se encuentra afianzado y feliz por el nuevo clima que hay en Núñez. "Todo se dio vuelta. La situación fue bastante seria ya que nos criticó nuestra propia gente, pero eso se empezó a revertir a partir del clásico", explica el ahora dueño del arco.

Allí, en los partidos con Boca, es en donde Juan Pablo saca a relucir lo mejor de sí: de los seis que jugó, en ninguno se fue derrotado (3victorias y 3 empates). Pero más allá del dato estadístico, Carrizo asegura que lo esencial para lograr la victoria que significó un gran punto de inflexión fue la actitud, la cual quedó plasmada en el campo de juego como también en el resultado: "A ese partido llegamos muy motivados por todo lo que significaba. Eso también se notó en el partido de vuelta contra Botafogo. Siempre en esos choques claves hay una motivación extra, pero lo ideal sería conseguir una regularidad con esos rendimientos. Así, por la calidad de jugadores que tenemos, River sería inigualable". Justamente dichas actuaciones son las que mantienen intacta la esperanza de conseguir un título. "Tengo confianza plena en este equipo.

Todos deseamos cerrar el semestre con una alegría para la gente –se ilusiona--. Personalmente, muero por salir campeón con River, es lo que más anhelo". Claro que a la hora de soñar, lo hace en grande: "Mi mejor deseo es que ganemos la Sudamericana para poder jugar la Recopa con Boca. Yo me iría en julio con tal de no perderme ese partido". Y, para ir moldeando una despedida soñada,  el equipo va transformando sus palabras en realidad: con el 0-0 que River consiguió en Sarandí, definirá la serie en el Monumental, donde logrará el pasaporta a la final con una victoria.

Hay un detalle: la presencia del hoy arqueo de River en el supuesto duelo copero ante Boca está supeditado a la decisión de la Lazio, dueño del pase. Y para que no queden dudas de su postura, Claudio Lotito, presidente de la entidad italiana afirmó que esperan el arribo de Juan Pablo en enero, dictamen que de concretarse rompería la ilusión de un futuro clásico copero. Por esta circunstancia, Juan Pablo ya empezó a interiorizarse en todos los detalles del Calcio. ¿Cómo? El propio jugador lo explica: "Veo los partidos de la Lazio más que nada. De esa manera, como también ingresando a la web del club, voy conociendo a mis futuros compañeros".

Si bien su futuro está en Italia, el presente lo encuentra en River. Y el que hoy esté disfrutando de este buen pasar de La Banda dentro de los once titulares fue una decisión pura y exclusiva del técnico Daniel Passarella, quien se apartó del deseo de los hinchas, quienes se inclinaban con mantener a Ojeda, y lo puso de titular apenas piso suelo argentino. Y Juan Pablo lo sabe muy bien y explica cómo vivió esos momentos: "Traté de mantenerme tranquilo, al margen. Siempre confié en mí, en poder revertir esa situación. Además, sabía que tenía el respaldo de Daniel, el cual debía retribuir haciendo las cosas bien".  Y para devolver la confianza del DT, sabe que hay varios ítems por mejorar aún. ¿Cuáles? "Lo principal es la pelota parada –reconoce--.

Debemos poner más hincapié en esas jugadas y estar más atentos. Esto se puede contrarrestar  con la marca hombre a hombre, para desacomodar al rival, o bien tirando el offside". Para ello, el uno asegura que lo importante es "trabajar en esos puntos, mantener tranquilidad y la confianza en el desempeño de cada uno". De esa manera, Carrizo es consciente de que no sólo se asegurará la titularidad en River, sino que se le abrirán nuevamente las puertas a la Selección, su otro gran anhelo. Y sus palabras son un fiel reflejo: "Quiero ser el arquero de Sudáfrica 2010 y trabajaré por eso. Mi sueño es poder jugar el Mundial y trataré de demostrarle al Coco que puedo estar".

La Sudamericana, una posible Recopa con Boca, el arco de la Lazio, la Selección, el Mundial. El abanico de objetivos es vasto y extenso. Y Juan Pablo Carrizo va por todo.

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