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La cultura del trabajo

La cultura del trabajo

No son muchos los equipos que en los últimos quince años promovieron arqueros de las divisiones inferiores al primer equipo. Sin embargo, los pocos clubes que lo consiguieron, lo hicieron con varios porteros. En todos los casos, el talón de Aquiles fue un entrenador de arqueros en el fútbol juvenil. Con distintas metodologías pero con la premisa de sostener el plan de trabajo en el tiempo San Lorenzo, Independiente, River, Lanús, Boca y Banfield lograron formar guardametas que hoy ocupan el arco de varios equipos de Primera División o de la B Nacional.


Independiente es el equipo que logró formar y fomentar la mayor cantidad de arqueros en los últimos tiempos. De la mano de Santoro, llegaron a primera división Islas, Franco, Ustari, Assmann, Gabbarini, Damián Martínez (actualmente en el Arsenal) y Diego Rodríguez. Estos son los ejemplos del respeto al trabajo y a la planificación que existe dentro del conjunto de Avellaneda. El resultado es un nutrido grupo de jugadores con una gran trayectoria en el fútbol nacional e internacional.

San Lorenzo y el trabajo de Irusta produjeron frutos importantes como Sebastián Saja, Agustín Orión y, más recientemente, Nereo Champagne. A pesar de la diferencia metodológica con Independiente, ambos clubes comparten el respeto por los procesos de trabajo.

River también formó varios arqueros en el último tiempo. Costanzo, Lux, Carrizo o Chichizola son los ejemplos del esfuerzo que invirtió la institución de Núñez en la formación de jugadores.

Boca también formó arqueros de la mano de Victo Hugo Chivarelli. Javier García, Mariano Andújar, Cristian Muñoz, Catriel Orcellet o Wilfredo Caballero son ejemplos del trabajo. A pesar de que ninguno pudo asentarse en el arco Xeneize, fueron varios los equipos que obtuvieron rédito de dicha formación.

Lanús es un equipo que en este tiempo obtuvo los frutos cosechados durante años. En ese contexto también los arqueros empezaron a tener oportunidades en el primer equipo como fue la chance de Agustín Marchesín o el juvenil Federico Andrada. Por su parte, Banfield también promovió a Cristian Lucchetti, Mariano Barbosa y Enrique Bologna de la mano de Sánchez.

No es casualidad que el respeto hacia el trabajo tenga como consecuencia la promoción de juveniles al primer equipo. Los procesos en el largo plazo y el apoyo de los dirigentes a la idea de un plan sostenido en el tiempo traen aparejados resultados. Los juveniles logran convertirse en profesionales, mientras que los equipos obtienen el rédito de la formación.

Por Javier Furwasser

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