La doble vida de chiquito Romero
Lleva más de tres años a la sombra de otros arqueros pero nadie duda de que el puesto en el arco de la Argentina es suyo; autoexigente, le dolió más su error en el gol de Chile que lo que disfrutó lo bueno que había hecho antes; después de la Copa América lo espera otro desafío: convencer a Mourinho de que puede atajar en Manchester United.
La atención estaba allí, justo donde Ángel Di María soltaba sus mil emociones encontradas: acababa de ser la figura del partido el mismo día que se había enterado del fallecimiento de su abuela. Los ojos del estadio y las cámaras de TV se habían imantado a esa imagen, mientras el resto de los jugadores abandonaba la cancha tras el 2-1 de la selección ante Chile en Santa Clara. Todos, menos tres: en el centro del campo de juego había un racimo amarillo, el que formaban Sergio Romero, Mariano Andújar y Nahuel Guzmán. Los suplentes abrazaban al titular con más fuerza de lo que señalan los usos y costumbres, apenas un minuto después del manotazo al aire del arquero, que había costado un gol.
Un centro, un error y todo lo bueno construido por Romero en los 92 minutos y 53 segundos previos parecía quedar envuelto en la duda. El precio ingrato que viene en lado B del puesto. "Yo estoy para ayudar a mis compañeros, pero en la última jugada intenté meter la mano para despejar y me hicieron un gol. No sirve que haya sacado una buena atajada en el primer tiempo, me tengo que mentalizar en que los centros los tengo que agarrar siempre ", explicaría después, con la vara de la autocrítica y el inconformismo bien altas.
Romero jugó 74 partidos en la selección, con solo 29 años. Es el arquero con el récord de presencias
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"Después del partido le hicimos ver que él también había sido decisivo en el partido cuando estábamos 0-0 y le tapó el mano a mano a Alexis Sánchez. Un error es un error, no tiene que angustiarse por eso", cuenta Gustavo Piñero, el entrenador específico que integra el cuerpo técnico de la selección. Es este hombre quien más conoce en el grupo a Chiquito, que representa el extraño caso de ser un futbolista abonado al banco de los suplentes en sus clubes y, a la vez, llevar casi siete años como titular en la selección, con solo 29 de edad. ¿Cómo es posible llevar adelante esa doble condición? "Por el tipo de personalidad que tiene: lo ves igual jugando al básquet en el jardín del hotel que poniéndose los guantes para jugar la final de un Mundial", lo pinta Piñero.
Empezaron a trabajar juntos en Racing, cuando el arquero era un nene de 15 años que alternaba en el arco de la Séptima división. Rotaba cada dos partidos con el otro arquero del plantel, hasta que se asentó como titular, saltó a la Sexta y enseguida Fillol -entrenador de la Primera- lo llevó al plantel profesional. Hace poco más de un año, justamente, Romero superó al Pato como el arquero con más presencias en la historia de la selección; consiguió ese hito siendo suplente en la Sampdoria, como ahora lo es en Manchester United. Con el partido ante Chile, Chiquito llegó a 74 presencias en el arco argentino -Fillol jugó 58 veces-.
La Nación.





